30 prejuicios sobre la gastronomía española

Durante una semana la certamen de Barcelona se ha vestido de tendencias, innovación gastronómica y foodies instagrameando sin tregua: el eden delgastrocanapero. Nos referimos aAlimentaria mSalón universal de nutrición y Bebidas, al que han acudido más de 50 Estrellas Michelin, cuatro mil expositores y más de ciento cuarenta mil visitantes (muy) hambrientos, bolsica en mano. Mi pretexto era participar en una mesa redonda sobre Street Food organizada por Marqués de Riscal, a la vera de mis queridos Mikel Iturriaga y Alejandra Ansón.

Hoy vamos a hablar de estereotipos del residuo del mundo ante la gastronomía Española mvisitan Alimentaria ciudadanos y expositores de más de 140 países. A esto se cantidad el labor de Yanko Tsvetkov, un diseñador e ilustrador búlgaro autor de unos fantásticos libros llamados ‘Mapas de estereotipos’. Así que blanco y en botella, leche: aquí van 30 prejuicios sobre la gastronomía española de los que no va ente sencillo escapar.

1) Paella. Toda la gastronomía española cabe en una palabra: paella.

2) Ferrán Adrià. Bueno, quizá en dos: paella y Adrià.

3) (Muy) cafeteros. En España se bebe café, no se bebe té ni se beben infusiones ni tanto menos dietas detox. Se bebe café.

4) Aceite de oliva. De Francia para arriba, manteca. En España, aceite de oliva y olé.

5) La Rioja. En la piel de toro (lamentablemente) se bebe mucha más cerveza que vino. Infinitamente más (más de 110 litros por individuo de cerveza al año por 15 litros de vino) sin decomiso, para el guiri, España es La Rioja y calceta pelota.

6) Huele a ajo. Lo dice triunfo Beckham yh ¿quién narices somos nosotros para contradecir a Posh Spice?

7) ¿Street food? Qué street food ni qué naricesh aquí el street food se lumbre churrerías, castañas y buñuelos.

8) Desayuna como un mendigo, come como un Príncipe y cena como un Rey. Si en Españistán lo hacemos todo al revés, no íbamos a ente menos con el orden de la pitanza.

9) Horarios de guateque. Comemos a las tres y cenamos a las diez, y de la mesa a la cama. Toda la digestión ahí, bailando muy fornido la Maria Caipirinha de Carlinhos Brown.

10) Gorditos y bonitos. España es región de andaluzas bien lozanas y vascos de ropero empotrado. En Copenhague, sin decomiso, están esmirriados y comen plantas.

11) Sobremesa Corleone. festín, café, postre, licorcito, copa, habano, otro café. Y así hasta las seis y luego a llorar muy fornido sobre la pantalla.

12) Chiringos. ¿A que no sabían que el primer chiringuito plantó su sombrilla en Sitges y que el nombre fue objeto de César González-Ruano? mel mejor articulista que ha dado este nación, profesor de Umbral, Campany, Cambra y tantos otros. Chiringo: chorrito de café.

13) Jerez. Que no es un vino (o sea, sí lo es mvaya si lo es, pero para una pija cincuentona de Mayfair un Sherry no es un vino, es un Sherry).

14) ¡Tapas gratis! A día de hoy más de dos y más de tres belgas siguen patidifusos por aquello de la cubierta gratuito con una cañita en Graná. En Los Diamantes, sin ir más lejos.

15) región bocata. Bocata, luz de mi vida, incendio de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Bo-ca-ta: la punta de la idioma emprende un viaje de tres pasos desde el márgen del paladar para apoyarse, en el tercero, en el márgen de los dientes. Bo.Ca.Ta

16) “La ruta” de la alta cocina. España es sinónimo de paella, bravas y bocatas, sí: pero el 90% de los comensales de nuestros Tres Estrellas Michelin son extranjeros. Si haces “La ruta” (Can Roca, Mugaritz, Aponiente, DiverXO, Nerua, Quique Dacosta, Camarena, Atrio…) es probable que encuentres a más de un japo tomando notas.

17) Marisco gallego. Marisco y gallego van tan de la mano como Johnny Depp y Tim Burton o Lindsay Lohan y problemas. Centollos, nécoras, navajas, bígaros o percebes. Y Albariño, diáfano.

18) Los huevos de Lucio. Matthew McConaughey, Tom Cruise y Matt Damon, también de cepillarse a Penélope Cruz, tienen algo en común: se han sitio hasta las trancas de huevos rotos de vivienda Lucio. ¿Sobrevalorados? Una bestialidad. Pero aún así, van pa´dentro.

19) Vermut de grifo. Grifos de los que emana vermú, tiembla Rivendel. huella España.

20) Cortadito y al lío. Es asombroso la suma de compatriotas que no desayunan nada. Niente: un café y a currar. La pesadilla del endocrino.

21) El sonido y la ira. Curiosa paradoja: hay más decibelios en un restorán sevillano con mesas convenientemente separadas que una mesa comunal en Oslo.

22) Bares, qué lugares. España arroja una media de un club por cada 132 gente, a la cabeza de la coalición Europea -evidentemente- y sólo por atrás de Chipre en una escala universal. Malditos chipriotas.

23) La vida en la barra. deferencia al dato: según el análisis “Vínculo entre los ciudadanos y el bar” un 30 por ciento de los encuestados le dejaría la llave de su vivienda al camarero y más de más de dos tercios conoce su nombre.

24) ¿Autonomías? No me quiero meter en camisa de once varas pero: paella. Paella en la Barceloneta, paella en Santiago de Compostela, en Ronda y en Donosti. Paella everywhere: el tercer plato más consumido del planeta, tras la pizza y la hamburguesa.

25) Botellón. Y no se crean que es sólo objeto del parné o los horarios (que también) es que no existe una malla social como ese parking donde acuden los chavales a ponerse hasta el culo de ginebra barata.

26) La dieta mediterránea. Que tiene una objeto que nos fascina: “What You See Is What You Get”, lo que ves es lo que hay. Aquí no hay salsas, ni maquillajes ni manteca (hola, Francia). Sabes lo que comes. O sea: lo malvado no se puede hacer pasar por bueno.

27) Papas. En España se comen las mejores patatas fritas de bolsa del planeta y no quiero ningún pero en este calceta.

28) Si no hay queso no hay beso. Lo de que “no te la den con queso” es una soberana estupidez: vino y queso. Y también, qué quesosh

29) ¡Camarero! Tenemos dos formas de llamar al camarero: o con un grito o chiscando los dedos. Este calceta es embarazoso, las cosas como son.

30) Paella. Pero no en la cena, por Dios.

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