38 cosas que siempre recordarás del Interrail

1) Buscar durante horas en foros y páginas web horarios, consejos e itinerarios recomendados. Terminar con la cabeza saturada de información sobre trenes Liubliana-Zagreb y de ferries entre Italia y Atenas.

38 cosas que siempre recordarás del Interrail

2) Discutir infinitamente la itinerario con los compañeros de viaje. Dejar con gran tristeza un destino que te apetece tanto pensando lla próxima vez irér. Desde entonces no has vuelto a estar ni a 100 kilómetros de ese paraje.

3) Generar odios en los viajeros que han formado una cola atrás de ti mientras preguntas en una taquilla de La compañia ferroviaria Española Renfe tu infinita lista de dudas.

4) Hacer la mochila velozmente, probarla, alucinar con el peso e inmediatamente deshacerla y dejar la medio de las cosas en vivienda.

5) Comprar varias guías de viaje rebosantes de información para terminar llevando fotocopias arrugadas de los principales destinos que conforme van pasando los días resultan ilegibles de tan manoseadas.

6) Preparar unos paquetitos de papel albal con embutidos variados para ir tirando los primeros días de viaje. Que, en consecuencia, la ropa huela a chorizo y queso manchego.

7) Los nervios del comienzo que llevan a comprobar una y mil veces que se está en el apeadero corté y a asegurarse de reciente preguntando al revisor el destino del tren.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/trenes_que_nunca_olvidaras_6496_630x.jpg Trenes que jamás olvidarás

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8) Guardar y estar pendiente del billete como si fuese la vida en ello. Conocer durante el viaje a alguien que lo ha perdido y sentir que en efecto va la vida en ello.

9) Hacer un lancha con los amigos para compartir gastos y que al desenlace de la práctica esté harto de monedas distintos países y rivalice en peso con la mochila.

10) limpiar los calcetines y la ropa interno a mano con una pastilla de jabón lagartija en los lavabos del hostal o de la estación.

11) Que esos mismos calcetines y ropa interno no sequen a período y llevarlos atados a la mochila con estrambóticas técnicas para que se ventilen al caminar.

12) El aborrecimiento rabioso que se siente al descubrir que los baños de una estación son de desembolso.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/los_andenes_tu_segundo_hogar_4789_630x.jpg Los andenes, tu segundo hogar

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13) La ojeada de extrañezaal encontrarse con personas mayor de 30 años (siempre extranjeros) que además están haciendo el Interrail.

14)Levantarse como una estrella de pop universal de gira europea:¿En qué nación estamos hoy?¿Y aquí hay euro?

15) Que alguien sufrael drama del lancha de gel que se abree impregna media mochila. Maldiciones y sufrimientos, pero lección aprendida para los restos.

16) Hacerse un lío con los cambios de divisassucesivos. Bendecir mentalmente la existencia del euro y preguntarse cómo se las arreglaba la personas que hacía el mismo viaje en los 90.

17) Dormir en trenes nocturnos para ahorrar una noche de hostal. Despertarse al comienzo como salido de una de esas bolas de plástico que tiran por las colinas con personas loca en el interior y al desenlace del viaje montar la barraca en el asiento con la práctica de un trotamundo de la Gran declive.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/dormir_en_trenes_nocturnos_siempre_que_se_pueda_9109_630x.jpg Dormir en trenes nocturnos: siempre que se pueda

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18)Descubrir con gran tristeza que ese amigo íntimo de la infancia y tú tenéis visiones muy diferentes de lo que tiene que ente un viaje.

19)Descubrir con gran contento que ese familiar que no te apetecía tanto que se apuntase al viaje y tú os compenetráis a la perfección.

20) Identificar cada metrópoli con la práctica que se vivióen ella. Ergo, si en Gante llovió horriblemente o en Dresde costó tanto encontrar hospedaje, no las recuerdas con afecto.

21) Que el plan espontaneidad de no ir con ahorro, sino llegar y buscar hospedaje sobre la paso salga siempre bien hasta que en la última época de viaje se acaba en una metrópoli que está en plenas fiestas. No encontrar hostal ni cama voluntario en ningún esquina y recorrer el centro con la mochila a cuestas maldiciendo en voz alta.

22) Llevar un repertorio de música(en cinta, cd o mp3, según la época) que se supone sobradamente cuantioso y diverso. Terminar odiando todas y cada una de esas canciones.

23) Preso del afán ahorrativo, dormir en estaciones. Acordarte tanto de aquella cojín hinchable para el cuello que tus padres te instaron a llevar y tú rechazaste.

24) Hacerse el despistado para colarse en el vagón de primera.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/el_chacacha_del_tren_193_630x.jpg El chacachá del tren

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25) Compartir la comiday los tentempiés con los compañeros de vagón. Mirar con envidia a los que comen algo de aspecto deleitable y no comparten.

26) Ir carretando una botella de dos litrosque se va llenando en fuentes públicas y grifos de los alojamientos con desiguales resultados.

27) Encontrarse con otros viajeros españolesque relatan hasta el mínimo especificación de su práctica porrera / psicodélica en Ámsterdam.

28)Ser único de ellos.

29)Que lasconsignas de las estacionesse conviertan en tu envase fornido, mejor medio e íntimas amigas.

30)Darse abalorio de que es irrealizable viajar por Europa sin ir visitando escenarios de la Segunda conflicto universal.

31)Hacer una lista de los días de inicio gratuita en los museos favoritos que se quieren visitar y hacerlos coincidir con el recorrido del viaje.

32)Si se viaja solo, disfrutar tanto de la práctica hasta que llegan los trayectos más largos en tren o las cenas en los albergues, instante en el que se añora un poco la interacción humana y se aprovecha para socializar.

33) Notar la desigualdad entre el trotamundos primerizo y el experto: cuando el primero entra en un tren tan colmado que hay que sentarse en el suelo o pasar horas de pie en el corredor blasfema y queja; el maestro suspira con resignación y se pone a hacer sudokus.

34) Escuchar muchas veces, a lo largo del viaje, los mismos chistes sobre el Transiberiano,Asesinato en el Orient Express, y la canciónEl chacachá del trende El sociedad.

35)Repasar en las pausas las fotos almacenadas y sentir que las sacadas hace una semana frente al Louvre son de hace siglos.

36)El sentimiento liberador de ir tirando la ropa usada y vieja a dimensión que va avanzando el viaje.

37)Si el viaje de giro concluyente se hace en avión, sentirse de pronto como si se hubiese llegado al porvenir y añorar muchísimo la malla ferroviaria europea.

38)Sumar tantas peripecias y aventuras en 20 días de viaje que al retorno parezca que haya pasado una vida.

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http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/un_viaje_que_cunde_mas_que_una_vida_6601_630x.jpg Un viaje que cunde más que una vida

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