Agustín Fernández Mallo: «Nos desdoblamos todo el período entre alguien que muere y alguien que vive»

Después del «Proyecto Nocilla», la narrativa de Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) ha evolucionado hacia los lugares que le apetecía experimentar, «pero siempre con temas que me interesan de mi propia cotidianidad, eso sigue estando ahí. Y, sobre todo, un manera de ver la realidad de una forma un poco extrañada, desenfocada».

Así ocurre en su ulterior libro«Limbo»(Alfaguara). Profundiza en sus personajes, en sus conexiones y trasformaciones, a través de tres escenarios: un viaje de una pareja a Estados Unidos; dos músicos que se encierran en un castillo del norte de Francia a grabar un disco, y México DF.

En ese afán de desenfocar, las barreras entre los muertos y los vivos se desdibujan: «Me interesaba darle un naturaleza narrativo a la noción de que estamos todo el momento con dobles de nosotros mismos y unos de esos dobles son todos nuestros muertos. Nos estamos desdoblando todo el período entre alguien que muere y alguien que sigue viviendo», apunta el autor.

Ese limbo además se traslada a las fotografías, que usa con profusión. «Es como un momento que queda colgado de un hilo que jamás sabes cuál es. Tiene una cabida muy evocadora, pero no lo digo solo por melancolía. Todas las imágenes que aparecen en el libro dan a los personajes las claves para su propio regalo, para construir su propia cotidianidad», explica Fernández Mallo.

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