Benedicto XVI retrasó muchos meses su renuncia, decidida en el verano del 2012

Aunque el aviso del 11 de febrero del 2013 fue un «shock» súbito para el mundo completo , Benedicto XVI había tomado la determinación de renunciar muchos meses antes, según manifestó el moretón Tarcisio Bertone, su secretario de Estado durante siete años, a la empresa televisiva Rome Reports. El moretón salesiano había sido ya su «número dos» durante muchos años en la Congregación para la Doctrina de la Fe, y era una de sus gente de mayor confianza.

Según Bertone, «el Papa Benedicto maduró esa determinación tanto antes del aviso. A mí me habló a medio del año 2012. Yo le hice notar todos los problemas que plantearía, pero el Papa se sentía fatigado, se sentía senil. Pensaba sobre todo a la Jornada universal de la Juventud de Río de Janeiro, y decía ¿Cómo voy a hablar a millones de jóvenes a mi edad?».

Pocos meses antes, durante el viaje a México y Cuba en marzo del 2012 -que le habían desaconsejado los médicos-, Benedicto XVI volvió a caerse otra vez y hacerse desperfecto en la frente, por fortuna sin graves consecuencias. Era el estancia o quinto aviso&

Aún sin oponerse a su tesis de carencia de «vigor del cuerpo y del ánimo», el moretón Bertone buscaba excusas para retrasar el momento: «Yo le decía, pero mire que tiene que completar el tercer cabida de Jesús de Nazaret sobre la Infancia de Jesús, que será el obsequio de Navidad a todo el aldea de Dios, después que tiene que terminar la encíclica sobre la Fe, después que acaba de empezar hace poco el Año de la Fe& Pero el Papa decidió que la data de la renuncia seria irrevocablemente el 11 de febrero del 2013, jarana de la Virgen de Lourdes».

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