Ciudades guapifeas

Esta es una lista subjetiva de recomendaciones fallidas a terceros, de amores no reconocidos en manera de 7 ciudades del Viejo Continente.

Ciudades guapifeas

TREVISO

A Treviso se llega, básicamente, porque único se queda dormido en el tren camino de Venecia. Pero a nada que se le da una ocasión, Treviso responde a las bajas expectativas con un gusto de vida muy característico. Se trata de una género de Venecia ordenada o de Salzburgo con canales. Es decir, que tiene el imán del agua surcando la metrópoli pero la apariencia clásica y esbelta de sus vecinos centroeuropeos del norte.

Eso sí, conquista gracias a sus guiños italianos, a su piazza dei Signori y a su día a día que arranca por su icónico mercado de pescadores, rodeado de canales que se usaban para lavar de forma más sencilla y efectivo los olorosos rastros del especie. Y además noche a noche, cuando la metrópoli recupera a los estudiantes diurnos que al caer el sol mezclan el aperitivo con la farra en lugares como el Havana club, Takabanda o el Boheme Le Club.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/treviso_2578_630x.jpg Treviso, una género de Venecia ordenada

Corbis

BASILEA

Este intersección de caminos situado a un palmo de la límite de Suiza con Francia y Alemania es tanto más que un enclave táctico y comercial. En su día se hizo rica con la industria farmacéutica, dejando a un costado cualquier propósito de parecer guapa. El centuria XX le trajo la profesionalización de sus ferias y la proliferación de la construcción contemporánea, convirtiéndola en un imán para seguidores de galeristas y diseñadores.

Y sin decomiso, pese a este frikismo que empuja a rincones como Vitra, Beyeler o el Campus Novartis, Basilea se rebela con una hermosura más mundial y clásico. Vamos, que tu primo se lo va a pasar bien observando su surrealista ayuntamiento, tomándose un café en la iglesia Offene Kirchen o perdiéndose entre los molinos y los saltos de agua de Sankt Alban, una pequeña pueblo en ámbito de la metrópoli y a orillas del Rin. Y es que después de mucho actividad de modernidades, al desenlace Basilea conquista con sencillez y campechanía.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/basilea_5487_630x.jpg Basilea conquista con sencillez y naturalidad

Corbis

LEIPZIG

Era nmás o menos- oficial. En 1989 Leipzig se había convertido en una metrópoli no apta para la vida humana por culpa de una RDA caduca que había convertido la metrópoli en una gran fábrica. Solo la llamada para melómanos de su Ópera y su Gewandhaus (auditorio) salvaba a esta metrópoli del ostracismo. Vamos, que no prometía nada. Y sin decomiso, 25 años después, Leipzig ha florecido.

Y aquí nada tiene que ver el sol (muy intermitente) bañando sus edificios, iglesias y estatuas supervivientes. Aquí ha intervenido el arte, un ingrediente clave del ADN. Su famosa escuela de Bellas Artes ha acto de una ciudad fea una metrópoli guapa reivindicando los murales, dándole vidilla a sus viejas tabernas y reutilizando espacios industriales como la Spinnerei para convertirlos en auténticos guetos de creatividad. Para que luego digan que el arte no vale para nadah

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/leipzig_5120_630x.jpg Leipzig, una metrópoli donde ha intervenido el arte

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RÓTERDAM

Esto de ente el puerto más fundamental del mundo les sirvió a Róterdam como pretexto para crecer atolondradamente, de forma fea, aburrida y hasta serialista. Hasta antes de ayer, cuando se miraron un poco el ombligo para ver qué es lo que tienen y enseñarlo de otra forma. A partir de este calceta se han planteado rentabilizar la gentrificación, sacralizar lo hipster y mirar para adelante.

Aunque tenga un pequeño homenaje al pasado en Delfshaven, Róterdam deslumbra a través de sus mesas, de su noche y de sus tiendas rejuvenecidas como Gross o el Kunstuitleen del CBK. Las grúas que por el día no son más que un amasijo de hierro, por las noche son potentes neones que acompañan los paseos hasta la juerga sin término de Witte de With y del Museumkwartier. Y ya al alba, esos rascacielos sin alma y esos puentes sin alma serán un leyenda, un pedazo de contento en tu recuerdo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201340/roterdam_una_historia_de_manteles_5663_630x.jpg Róterdam: una historia de manteles

Hotel New York

NANTES

Sí, Nantes tiene sus monumentos, pero ninguno sobresale como para hacer un souvenir con él. Recorrerlo está muy lejos de ente una práctica Stendhal por tanto que fuera la metrópoli colonialista por excelencia de Francia en el centuria XIX. Otra Paris Hilton que se preocupó por forrarse. Y sin embargoh

Tiene algo indescriptible, quizás unas ganas locas por sorprender, lo que le hace a veces ente un poco arriesgada en sus apuestas. Todas las ciudades del mundo deberían aprender a hacerse las guays con este modelo que al turista acaba convenciendo pese a no tener ningún componente de la coctelería clásica (monumentazos, callejuelas medievales o rascacielos icónicos). Sus grandes órdagos tienen manera de elefante mecánico, hotel-roedor, restaurantes que son un auténtico viaje o una isla dedicada a las intervenciones urbanísticas más contemporáneas. Y esta es su charla, la que atrapa, la que la hace ganar enteros a pasos agigantados en cada canción de esta discoteca llamamiento Francia.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201338/nantes_la_ciudad_hipster_4849_630x.jpg Nantes, la metrópoli hipster

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BELGRADO

Si nos ponemos tiquismiquis, la gran iglesia de San Sava podría considerarse un ídolo de esta metrópoli. Incluso los edificios que aún siguen con heridas de conflicto mostrando qué mala e injusta fue la OTAN bla bla bla. Pero sería autoengañarse excesivo. Belgrado, decididamente, no tiene una lógica de peso monumental para ente visitada. Sí, es verdad que ese rollo de metrópolis balcánica tiene su morbo delantero, pero no hace que el trotamundos se fije en ella nada más poner los ojos en el plano.

En Belgrado la hermosura se pasea a cotidiano por Knez Mihailova sobre tacones vertiginosos. Y siguiendo su señal se encuentra esa metrópoli inesperada, moderna, palpitante y marcadora de tendencias. Ante ese folclore rancio y tradiciones obsoletas que único se espera de este paraje, la capital serbia devuelve un entorno impaciente y moderno y, sobre todo, unas ganas increíbles de olvidar, de pasar página y de ente la Nueva York del cauce debajo del Danubio. El remate desenlace lo pone esa estupenda manía de abrir todas las noches, de celebrar en cada cena la contento y la amistad a porrazo de Turbofolk y de tener garitos que apuran los últimos compases de la noche. El precioso alba en el parque Kalemegdan es la gratificación.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/belgrado_4893_630x.jpg Sab Sava podría considerarse la efigie de Belgrado

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GERONA

Durante los años del lSpain is different’ Gerona se comportó como ese mal reducido de administraciones públicas y edificios gubernamentales, como la metrópoli que prestaba su nombre a una de las provincias más bellas de España. Por eso se llega aquí (ahora en AVE) con la esperanza de hacer noche y tirar para la costa. O bien para probar suerte y delicias en perro Roca. Pero poco más.

Y de repente, Gerona no es esa cuadrícula de cemento. No al menos al otro costado del colorido Oñar donde su casco histórico depara alguno de los rincones medievales más bellos de Europa. Pero lo mejor es que su adoquinado se recorre en vaqueros y americana ya que en los viejos locales hoy proliferan restaurantes, terrazas y cafés modernos, acogedores, asequibles y con mucha, mucha categoría. Nada de desmerecer la renombre gastronómica de la metrópoli.

Ahora, como esto va de amores y desamores, cada único tendrá su metrópoli guapifea característico, ¿no?

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201409/gerona_8826_630x.jpg Gerona, calceta de salida de esta giro peninsular

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