Ciudades Slow: el turismo de la calma

LEKEITIO: EL PUERTO PESQUERO QUE INVENTÓ EL TXACOLÍ

Ciudades Slow: el turismo de la calma

El pintor mejicano Diego Rivera quedó tan prendado del paisaje de este paraje que todavía se conservan cuadros como La iglesia de Lekeitio. Estrechamente vinculada al océano, esta localidad pesquera de la costa de Vizcaya además atrajo a la emperatriz Zita de Habsburgo e Isabel II. Asentado entre los montes Otoio y Lumentza, el paraje ofrece un ambiente uno en la salida del río Lea.

Lekeitio es considerada una metrópoli Slow porque promueve recetarios tradicionales y edita recopilatorios de canciones populares, también de tener planes de eficacia energética. Las calles adoquinadas esconden tesoros como La Basílica de la Asunción de Santa María, la Torre Zahar y el pintoresco puerto con barcas de colores. En Lekeitio además se encuentra la prensa de txakolí más antigua del nación Vasco, la Bizkaiko Txakolina, y se mantienen bailes tradicionales como la Kaxarranka, que rinde instruido a su pasado y regalo pesquero.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/lekeitio_6727_630x.jpg Playa, gastronomía y mucha calma

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BEGUR: ESENCIA CUBANA EN áMBITO DEL AMPURDÁN

Aunque parezca raro , Begur recuerda a Cuba. Hay una lógica para ello: durante el centuria XIX, muchos ciudadanos fueron a vivir a la isla caribeña y, al volver, construyeron casas de gusto colonial en el centro. Para conmemorar este pasado, se celebra la certamen de los Indianos cada septiembre, con conciertos de música cubana y documentales sobre el herencia de los lamericanos’. Este viaje en la historia es una reivindicación de las raíces del aldea, algo muy valorado en las ciudades Slow.

Begur además es el comienzo del fin lCosta Brava’ que hacía alusión al litoral rocoso de la cala Fornells. Se puede ir de playa en playa por los Caminos de ronda, utilizados antiguamente para vigilar el contrabando de tabaco. además hay muchos senderos que permiten descubrir playas escondidas. En los numerosos restaurantes se pueden degustar arroces lmar y montañar y pescado de roca, un pez autóctono tan famosoque protagoniza unas jornadas gastronómicas.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/begur_4543_630x.jpg Begur, esencia cubana en el Ampurdán

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RUBIELOS DE MORA: OLORES DEL MEDIOEVO

La piedra, la madera y el hierro visten los edificios de este municipio turolense, familiar como el lPórtico de Aragón’. Situado en ámbito de la Sierra de Gúdar, nos transporta al medioevo con calles estrechas y amuralladas y puertas con aldabas forjadas. La localidad ha sido galardonada con el galardón Europa Nostra de la coalición Europea, que reconoce el embalsamiento del grupo Histórico Artístico. Y no les carencia razón: los talleres de forjadores, ceramistas y talladores de madera llenan un centro histórico que huele a pan recién acto y leña quemada.

En agosto, los ciudadanos de Rubielos de Mora se disfrazan de caballeros, pícaros y juglares y recrean bailes y platos de la periodo medieval. Es una metrópoli Slow porque sus ciudadanos se toman la vida pausadamente, dejan las puertas de sus casas abiertas y aprecian las tradiciones y los oficios de antaño. Entre los monumentos que se pueden visitar destacan la torre de Santa María la Mayor y el cartuja de las Agustinas.

MUNGÍA: CASERÍOS GASTRONÓMICOS

La costumbre y la modernidad van de la mano en un paraje que ha conocido reconvertir un caserío del centuria XVI en un parque de atracciones sobre erudición vasca. Landetxo Goikoa es el caserío más anticuado de Vizcaya y fue un prototipo para los demás edificios de la comunidad. Aquí podemos aprender sobre creencias y supersticiones vascas y pasear por el primer parque temático sobre mitología de la territorio, el Izenaduba Basoa.

A través de la gastronomía, Mungia ha impulsado ingredientes autóctonos que fomentan la biodiversidad agrario, potenciando el contacto entre consumidores y productores. Muchos caseríos del sigloXVIII n como los asadores Aritxi y Aurrekoetxe – son ahora restaurantes que ofrecen carnes a la brasa y platos autóctonos como el mungiako taloa, una torta de harina de maíz que sólo se produce en la área.Esta es una de las razones principales por las que la localidad vizcaína pertenece a las ciudades Slow.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/landetxo_goikoa__7233_630x.jpg Landetxo Goikoa, el caserío más anticuado de Vizcaya

Ayuntamiento de Mungía

PALS: HISTORIAS EN CADA ESQUINA

¿Y si Colón hubiera zarpado al reciente mundo desde Pals? Esta es la teoría que defienden algunos historiadores, que creen que esta localidad (en castellano, palos) podría ente el calceta de salida de la excursión hacia Las Indias. El aldea ampurdanés, de calles estrechas y empedradas, ha sido considerado durante muchos años único de los más bonitos ny lentosn del nación. Antigua residencia de señores feudales, su impresionante casco anticuado es considerado grupo Histórico Artístico.

Una de las exigencias para ente metrópoli Slow es que los habitantes sean hospitalarios con los turistas, algo que puede apreciarse especialmente en Pals. Están tan orgullosos de su arroz nen especial, del arroz a la cazuela- que más de un vecino puede invitarte a probarlo. además son amantes de la ensalada de bacalao (esqueixada) y los asados de berenjena, cebolla y pimiento rojo (escalibada). Después de comer, se puede ir hasta el observatorio Josep Pla para contemplar las Islas Medes y el robusto de Montgrí.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/islas_medes_en_pals_498_630x.jpg Islas Medes en Pals

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BIGASTRO: UNA HUERTA CON VISTAS AL FUTURO

Para ente una metrópoli Slow, es fundamental tener espacios verdes, plazas y una construcción respetuosa con el ambiente. Esta es una de las claves por las que Bigastro, un aldea de Alicante familiar por sus rutas de senderismo y parques municipales, ha conseguido entrar en la lista. La localidad apuesta por la lentitud, el receso y las energías alternativas con iniciativas como el Ecoparque y el idea lConéctate: algo más que wi-fi’, que benefician mucho a locales como a turistas.

Otra iniciativa fascinante es la Huerta clásico, un sitio de cultivo para los que quieran pasear entre naranjos, higueras y palmeras y conocer de primera mano la erudición agrario del aldea. El lugar corriente de La Pedrera además ofrece la posibilidad de dormir en barracas típicas valencianasrodeados de calaña. Por la tarde, se recomienda ir hasta La Loma Ancha para ver los atardeceres.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/pals_1905_630x.jpg Gerona slow

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