Cómo comportarse en el Sahara

Ir al desierto de cierto con sus dunas, sus dromedarios y su muchachada pseudonómada es un satisfacción muy de folletín de viajes 2014. Pongamos que es una peripecia económico, perfecta para hacer el chorra y para joder una mañana de miércoles a tus mohínos amigos de Instagram (cuántos #ojaláteachicharres y #quesecaigadelcamello pasarán por sus mentes).Los desiertos más espectaculares del planeta m Galería

Cómo comportarse en el Sahara

LA VESTIMENTA

Que a nadie se le ocurra llevar el rollo de contacto con la calaña a los extremos más nudistas. Lo suyo es ir bien tapadico porque aquí el sol aprieta más que finca y el peligro de acabar más rojo que un teutón en Matalascañas es altísimo. Para los hombres, lo suyo son unos pantalones al gusto Coronel Tapioca pero con la cremallera echada. Lo ecuánime para cubrir pantorilla sin ir tan apretao como Leiva. Por arriba, lo que pegue, aunque es encomiable ir con camisa por eso de arremangarse o no. Las mujeres lo tienen más fácil: cualquier tejido a la que le pegue el adjetivo ‘bombacho’. Por lo demás, nada de tacones (por si a alguien se le ocurría hacer un Sexo en Nueva York o algo así). Y lo más fundamental, el turbante. ¿Para qué sirve el turbante? Nadie lo sabe, pero queda de esplender en las fotos y le da validez al instante. Es como llevar boina en el aldea, pero sin parecer un capullo. Ponérselo relativamente fácil, lo jorobado es ayudar al prójimo. El síndrome de la corbata ataca además en el desierto.

EL DROMEDARIO

Porque sí, hay que ir montado en este ente. Lo primero y más fundamental es distinguirlo de un camello. El estratagema es fácil: el dromedario es el que sale en las cajetillas de Camel pero sin piernas de hembra. Lo segundo es entender que es un corcel mal acto. No es tan hermoso , ni manso, ni simpático, ni relincha de contento ni se le puede peinar. Pero tiene algo mejor que los equinos: se sube cuando éste está agachado. Ah, y es como los 4×4: jamás vuelca. también, de un período a esta fragmento la calaña les ha dotado de un asa metálica a la que agarrarse cuando se ponen de pie, ese instante de peligro. Y luego están los muslos, los tuyos en determinado y las agujetas que su traqueteo generan. Por no hablar de fisting en los casos de mayor dilatación, diáfano. Conclusión: es un mal reducido, pero queda muy bien en las fotos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/los_dromedarios_son_como_caballos_mal_hechos_6261_630x.jpg Los dromedarios son como caballos mal hechos

Corbis

OTROS VEHÍCULOS

Ir en quad o en todoterreno por el desierto es como salir de jarana en limusina. No seáis horteras, por ayuda. Y una vez que se deja la envidia a un costado, conducir alguno de estos bicharracos entre las dunas es un subidón encomiable pero sin fliparse ni acelerar en plan el vástago del Fary. Aquí el Carlos Sainz de tanda acaba en calceta muerto, sin saber cómo salir de la duna y con faz de cordero degollao y humillao.

LAS DUNAS Y ELATARDECER

El desierto de cierto, el que mola, el de huella y pedigrí es el que tiene dunas. Y puestos a sus pies lo que más apetece es escalarlas. Pero ¡cuidado! Cansan, cansan tanto. Más que bailar un pasodoble o que esperar una cola Ryanair. Será porque el suelo no se está inmóvil o porque cada marcha de 32 centímetros que das implica el corrimiento de 20 centímetros de tierra. Hay que tomárselo con tranquilidad porque si no los gemelos llorarán como dos recién nacidos. Y ya arriba hay que ver el crepúsculo con los ojos empapados en sudor y tierra hasta en la rabadilla.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/las_dunas_cansan_8894_630x.jpg Las dunas cansan

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EL DESCENSO

Solo se admite una manera de descender una duna: haciendo la croqueta como un escarabajo pelotero. En tu vida estarás ante una ocasión mejor de rodar como una pelusa gigante. Las dunas vienen a ente las pistas negras para practicar el slalom croquetil así que… ¡aprovéchalo, joven e temerario aventurero!

LA ARENA

Lo malvado que tiene el desierto es que está acto de la tierra que sobra de las navajas de océano. Y encima no es de la que mola porque no deja que se moldeen castillos con ella. No, aquí se comporta como un ente omnipresente que acaba escondiéndose en cualquier fragmento de la ropa, los complementos y el cuerpo. Así que lo mejor es asumir que va a aparecer por todos los lados y que, años después, seguirá saliendo de tus zapatos.

ANDARDESCALZO

Oh, sí, es una tentación golosa hasta que te explican qué son esas bolitas negras que hay en el suelo y te detallan de qué agujero de qué animal salen…

LAS HAIMAS

Y después del dromedario, de hollar una duna y de sacudirse la tierra viene la dura recompensa: se duerme en un campamento. Como los de la adolescencia pero sin posibilidad de escaparse. Básicamente es lo contrario a una suite, pero no se está tan mal, sobre todo cuando se decide dormir fuera, al abrigo de unas estrellas más excitadas que jamás. Lo chungo viene con todo el asunto del chapuzón. Lo coherente es salir en plan Ace Ventura cuando nadie te ve para improvisar un toilette al abrigo de una duna y lejos de un dromedario chivota.

LOS BEREBERES

A todo esto, la práctica incluye el apoyo de estos seres habitantes del desierto. Son majos, visten genial para salir en las fotos y son extremadamente políglotas. Pero tienen un pequeño defecto: quieren saber tanto de la erudición occidental lo que lleva a que fusionen indiscriminadamente su filosofía de vida con frases de ‘A tres metros sobre el cielo’ mientras sueñan con un porvenir lejos del Sahara. O sea, que no esperes muchas historias sobre La cruz del sur o sobre la vida nómada. Aquí la noticia eres tú.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201419/bereberes_452_630x.jpg Bereberes

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LA VELADA

Suele incluir cena y exhibición. Cualquier incertidumbre sobre la almuerzo se disipa al ver los paneles solares. Lo que sí que tiene miga es el instante musical en el que los bereberes se ponen a tocar instrumentos de percusión con los que generan ostinatos rítmicos que no los bailaría ni Farruquito enzarpao. Los acompañan de canciones alegres y de un baile cernaía del incendio que por momentos da mal rollete. Pero en corriente todo es algarabía. Y no, no se tajo si le invitan a bailar o a tocar un yembé. ¡Y sin beber ni una gota de alcohol!

De retorno a la haima, toca reflexionar sobre la vida e intercambiar frases de autoayuda y otras chuminadas heredadas de los pastelosos nicks del Messenger. El cielo estrellado funciona como una bóveda que agiganta el moñerismo y que da rimbombancia a las frases de Coelho y a los versos de Benedetti. Y luego a la cama, a tirarse en colchones colocados en el suelo de las tiendas, a conciliar el sueño con tierra hasta en el fertilizante Transporte y con un bereber roncador de fondo. Y sin decomiso, se cierran los ojos.

EL AMANECER

Es de resaca pero sin síndrome de privación. De haber superado una casamiento gitana, de estar vivo de habano prodigio. Las agujetas, el mal dormir y lo pronto que amanece ayudan a ese estado deplorable. Los zombis se atrincheran en lo elevado de las dunas para saludar al sol. condenado astro rey que aparece sin avisar. Porque aquí el alba es idéntico que en Albacete, pero sin guardias civiles que se líen a tiros con el sol.

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