Cómo enseñar a tu vástago buenos modales

No se trata de hacer niños repollos, resabidos, sabelotodos o pedantes, sino de lograr que los hijos sigan lo que siempre se han considerado las buenas costumbres y modales. Esos que enseñan a comportarse con normalidad y decoro en la mesa, por modelo , o en el comedor del escuela, en la playa, con un amigo o en un viaje en coche… en miles de situaciones de la vida diaria. La compilación «Saber estar» (editorial Anaya) instruye a los niños en las normas de la buena formación, en esas formas y hábitos que mejoran la complicidad y tolerancia en consorcio y que muchas veces parecen olvidadas. El mayor beneficio: ellos mismos se sentirán más felices.

Y se puede hacer ceremonia de buenas costumbres en los situaciones más variopintas. Cualquier paraje, instante es una gran ocasión para que los niños comiencen a instruirse. Dar las gracias, pedir «por favor», dejar hablar al otro y respetar sus opiniones, cumplir los horarios de inicio y partida del escuela, colaborar cuando se necesita material escolar en clase, no enjuagarse la boca en la surtidor del escuela ni tirar la piel de las mandarinas al suelo, quitarse la gorra en clase, hablar sin gritar en el comedor o cómo dormir fuera de vivienda cuando se disfruta de una expedición escolar… Todo sistencia a ente más solidarios, honestos y tolerantes.

Cuatro cuadernillosPero no solo en el escuela. Estos cuatro prácticos cuadernillos exponen múltiples escenas: se debe sacudir una toalla en la playa sin molestar a los demás; oír musica con cascos en la piscina para no molestar; no tirar los papeles a la vía; saber guardar la línea o ceder el marcha a las gente mayores en un ascensor, donde debemos saludar; saber que las cerezas y uvas se pueden comer con las manos; qué regalar cuando se va a visitar a un amigo o un hogareño a hospital; cómo recibir a los abuelos en vivienda; cómo combinar bien dos prendas a la hora de vestir; cómo vestirse para ir al escuela, para hacer ejercicio o para una conmemoración; cómo comportarse en un viaje en coche o en avión; no llamar portelefono en horas inoportunas (comida, cena, hora de dormir) o cómo compartir los espacios en vivienda.

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