Con la cuchara por bandera: diez excursiones gastronómicas para despedir el invierno

Nosotros lo tenemos diáfano pero no a todo el mundo se le convence por el paladar. Para facilitarte la tarea hemos seleccionado diez rincones de España que a ellos les encantará visitar y donde tú también podrás darte ese homenaje gastronómico. Así esperar la llegada del verano será tanto más llevadero.

Con la cuchara por bandera: diez excursiones gastronómicas para despedir el invierno

LECHAZO EN PEÑAFIEL

Subir al Castillo de esta localidad situada en plena Ribera del Duero es la pretexto para comerse un buen lechazo Peñafiel (Valladolid) es único de los pueblos de Castilla y León más famosos por este plato. Sus grandes hornos de leña asan lechales de raza churra de entre 5 y 6 kilos que llegan a la mesa con la piel crujiente y la carne tierna. Solo una acompañamiento es posible: la ensalada de lechuga romana y tomate y una botella de Ribera de Duero. En cuestión de pan, el candeal castellano es una buena opción pero mejor aún es la torta de aceite.

Pero no solo hay que ver el castillo desde en el interior, la plaza del Coso ofrece una curiosa perspectiva de esta fortaleza construida en el centuria X y que hoy conserva el aspecto adquirido tras las reformas del centuria XIV y XV. La expedición no puede terminar ahí. Ya que estamos en arena de vino y bodegas, ¿por qué no hacer una visita a alguna de las de la área?

DUELOS Y QUEBRANTOS EN ALMAGRO

No hay que esperar a que llegue julio para visitar Almagro (Ciudad Real) y ver en funcionamiento su célebre gallinero de Comedias.también, el verano no es periodo para degustar de los manjares manchegos de los que mucho hablaba Don Quijote de la pringue. Almagro es célebre por sus berenjenas, perfectas para el aperitivo. Pero si queremos entrar en bochorno deberíamos pedir ‘duelos y quebrantos’, un plato acto con huevo revuelto, chorizo y tocino de cerdo entreverado que se prepara en la sartén y se sirve en cazuela de barro. No hay que ente muy avispado para intuir que goza de un elevado contenido calórico así que no sería mala noción aprovechar la tarde para pasear por el aldea. La plaza mayor, el cartuja de la Asunción de Calatrava y el depósito de los Fúcares son tres de los sitios que no podemos dejar de visitar.

COCIDO MARAGATO EN CASTRILLO DE LOS POLVAZARES

Sus construcciones de piedra roja le dan una faceta particular a este aldea de la comarca de la Maragatería que en invierno desprende frío y silencio. En Castrillo de los Polvazares (León) parece que no han pasado los años y caminar por su vía imperial es como trasladarse a otra periodo . Hasta en el comer conservan las costumbres de antaño. El cocido maragato, como se denomina al plato que se prepara en la área, se come al revés: primero se toma la carne, después las verduras y se termina con la sopa. Tiene una explicación: los maragatos eran arrieros que en sus viajes por España llevaban la almuerzo en una fiambrera. Al llegar a los mesones tomaban la carne fría y coronaban el menú con una sopa o líquido de la sopa cálido que pedían al mesonero para templar el cuerpo.

Castrillo está a sólo cinco kilómetros de Astorga. No hay pretexto para no acercarse a esta localidad donde se encuentra la sede de una de las diócesis más antiguas de España y ver su palacete Episcopal, una de las dos únicas obras que hizo Gaudí fuera de Cataluña.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201410/cocido_maragato_en_el_restaurante_entrepiedras_8495_630x.jpg Cocido maragato en el restaurante Entrepiedras

Restaurante Entrepiedras

CAPARRONES DE EZCARAY

Hay muchas razones para conocer Ezcaray (La Rioja), desde visitar la iglesia gótica de Santa María la Mayor o disfrutar de una cerveza en la plaza del Conde de Torremúzquiz (también llamamiento plaza del quiosco) hasta decidirse por hacer una de las rutas de senderismo que parten de este aldea y que recorren el Valle de Oja. Una de ellas (de 17 kilómetros) lleva hasta San Millán de la Cogolla, donde se encuentra el familiar monasterio de San Millán.

Pero si hay una lógica gastronómica por la que visitar este calceta son sus caparrones pintos. Estas alubias de color granate son habituales de esta área de La Rioja y se sirven acompañadas de sus ‘sacramentos’. Estos son carnes de la matanza autóctona como chorizo, tocino, morcilla, oído de cerdo, costilla de cerdo adobada y a veces berza. ¿Quién dijo frío?

COCHINILLO EN PEDRAZA

La localidad elegida por Pablo Berger para rodar el ulterior aviso de lotería de Navidad (sí, el de Montserrat Caballé y Raphael) y donde el director situó varias de las escenas de su lBlancanieves’ está colmado de lugares que no deberíamos perdernos. Incluso si no tuviésemos el incentivo de ir a comer cochinillo. La Plaza Mayor, que conserva las casonas y palacios del centuria XVI y XVII, es para muchos una de las más bonitas de España. En Pedraza se puede ver además cómo eran las mazmorras en las cárceles del centuria XIII y se puede visitar el castillo medieval, totalmente restaurado y que hoy alberga el museo Ignacio Zuloaga. Es un aldea de otro período y es por ello que aquí se han rodado series como Toledo, arena de Lobos, Isabel o Águila Roja.

Sobran los motivos para visitarlo y comer un cochinillo asado. El plato más particular de la gastronomía segoviana se come como el lechazo: basta acompañarlo con una ensalada y un buen vino. Y si aún te queda lugar puedes pedir ponche de postre. ‘Mañana será otro día’.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201410/el_mitico_cochinillo_de_jose_maria_en_segovia_capital_2824_630x.jpg El legendario cochinillo de José María, en Segovia capital

Restaurante José María

COCIDO MONTAÑÉS EN VEGA DE PAS

En Vega de Pas (Cantabria) parece que el período se ha parado. Aquí, hasta la plaza del aldea, con casas de cristaleras y tejados de pizarra, es un paraje sereno. Pero donde encontraremos la verdadera tranquilidad es a las afueras. Allí se sitúan las llamadas cabañas pasiegas, casas de otra periodo donde viven ganaderos y pequeños agricultores, en algunas de las cuales no hay ni luz ni el agua ordinario.

La costumbre además se traslada al plato en Vega de Pas. Este municipio es la cuna del cocido montañés, un plato típico de Cantabria cuya receta defiere de otros cocidos que se toman en España. Aquí no hay garbanzos. El plato está combinado de berzas y alubias blancas acompañadas de tocino, chorizo, costilla y morcilla.

FABADA EN PROAZA

El interno de Asturias esconde interesantes secretos para los forasteros. Porque si la costa es conocida por todos, lugares como Proaza son todavía un incógnita. Esta localidad de menos de 800 habitantes se encuentra en plena vereda del oso, un camino de casi 35 kilómetros que discurre por donde antaño pasaba el tren minero que recorría el valle del río Trubia. El recorrido se puede recorrer andando o en bicicleta pero jamás debemos perder de vista los alrededores. La calle verde más famosa de Asturias brinda la posibilidad de ver de próximo un oso pardo. El recorrido debería culminar con una buena fabada aunque sin olvidarnos de dejar hueco para el postre. Fuera de Asturias no encontrarás un arroz con leche tan bueno.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201248/fabada_el_must_del_fogon_asturiano_4570_630x.jpg Fabada: el must del fogón asturiano

Thinkstock

ARROZ CON GARBANZOS Y MANOS DE CORDERO EN CARAVACA DE LA CRUZ

Si en verano vamos a Valencia a comer paella, en inverno deberíamos bajar un poco más y visitar la sierra murciana para probar el arroz con garbanzos y manos de cordero. Esta invernal receta se prepara con arroz de Calasparra, el primero del mundo con designación de comienzo.

La mejor pretexto para ir a probarlo es hacer una visita a Caravaca de la Cruz. Este municipio murciano es considerado desde 1998 como una de las cinco ciudades santas (las otras son Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Camaleño). Los peregrinos llegan a Caravaca para visitar la Basílica-Santuario de la Santísima y Vera Cruz, una labor barroca que se alza junto a las murallas que protegían en paraje en el XV. Pero tampoco podemos dejar a un costado lo pagano. Pasear por su casco anticuado de comienzo medieval es otra buena lógica para llegar hasta aquí.

CIVET DE PORC SENGLAR EN MAÇANET DE CABRENYS

Para hacer un verdadero viaje al pasado hay que visitar Maçanet de Cabrenys, en la comarca gerundense del Alt Empordà. Este aldea de menos de 1.000 habitantes estuvo ya atareado durante la prehistoria. Lo demuestra la presencia de los menhires de Dona Morta y de la Pedra Dreta. Son dos de los puntos que deberíamos visitar si nos decidimos a hacer esta evasión cuyo meta imperial sería probar el civet de porc senglar (o estofado de jabalí).

Esta receta tan típica como contundente se puede tomar mucho en otoño como en invierno. El periodo competente para la captura de jabalí en Girona termina el 30 de marzo y es entonces cuando este plato desaparece de escrito. además se pueden pedir lpomes de relleno’, que se preparan con carne de cerdo picada y que son consideradas como único los platos más antiguos de la cocina catalana.

MIGAS EN GUADALUPE

Hace 20 años el imperial Monasterio de Santa María de Gualalupe (Cáceres) fue declarado bienes de la Humanidad por la UNESCO. Esta es la primordial lógica por la que deberíamos hacer un viaje a este aldea, aunque no la única. Guadalupe además es célebre por su casco histórico, que nos remonta a los siglosXVyXVI.

No podemos viajar a Guadalupe en invierno y quedarnos sin probar las migas extremeñas. Este plato surgió como una almuerzo de pastores y hoy es un referente en la gastronomía del centro y sur de la península. Hechas con pan duro, aceite y ajo se acompañan de tocino, chorizo, pancetas y pimientos. Comiéndolas protegido que no pasamos frío y tampoco nos quedaremos con apetito, pero como estamos en Guadalupe deberíamos dejar un lugar para el postre. Aquí abundan los dulces conventuales como las perrunillas, buñuelos de aire, pestiños, hornazos y mantecados. irrealizable resistirse.

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