De turismo por Albacete con Miguel Noguera

Cuando nos enteramos de que Miguel Noguera viajaba a Albacete para realizar un ultrashow organizado por la escuela de Arte de la metrópoli no tuvimos dudas: había que salir a su confluencia . Le escribimos proponiéndole hacer turismo por el paraje en el que Joaquín Reyes y acompañamiento forjaron lo que algunos han bautizado con un nombre horroso: posthumor. Aceptó la invitación.

De turismo por Albacete con Miguel Noguera

La primera sensación que produce Noguera es de ente algo tímido. Pero al momento descubres que no, que estás equivocado. Si le das pie comienza a fabricar ideas velozmente. Nos explica su técnica: les una colocación de ánimo, hilas cinco ideas sin querer porque estás un poco en esa postura. Si aparece esa colocación allí donde estés apuntas cosas. Puedes estar en un paraje pintoresco que alberga un potencial de momentos curiosos e idéntico no anotas nada. Eso a mi me tranquiliza tanto porque si no tendría una género de ofuscación por visitar lugares curiosos o ver películas rarasr. Esa colocación de ánimo de la que dialecto parece ente buena en el viaje, pues en la diálogo nos abalorio que la primera noción que tiene en Albacete se le ocurre nada más llegar a la metrópoli.

Miguel Noguera no parece molesto perdiendo el período. Más bien al contrario, pues nos dice que lviajar lo llevo bien. Hay muchos momentos de espera que a mí me gustan, los momentos de ‘ahora no puedes hacer nada, no puedes despachar ningún asunto’. Mi estado corriente es no tener nada que hacer y que a pesar de eso esté justificada tu presencia en el mundor.

En la itinerario turística exprés que hemos diseñado por la metrópoli no está prevista la visita a ninguna iglesia. Un veredicto, porque nos confiesa que son los lugares que más visita cuando viaja: lEn una iglesia sabes lo que te vas a encontrar. No está el sonido de tus coetáneos, el sonido de la problemática contemporánear. Sí, el varón que está haciendo poniendo patas arriba el concepto de ingenio ni visita museos de arte coetáneo ni sale de copas después de los ultrashows.

Comenzamos el recorrido en el Teatro Circo. Un edificio con un toque futurista que tutela en sus entrañas un escenario del centuria XIX dispuesto para acoger espectáculos circenses. único de los empleados nos explica que las inscripciones árabes que se ven junto a las butacas del primer apartamento las hizo un árabe analfabeto. Se limitó a copiar una de las frases que se pueden ver en la Alhambra de Granada: Wa-la galib illa Allah (No hay más ganador que Alá). Tras digerir ese referencia nos encaminamos al pasaje de Lodares, una pequeña vía comercial techada que se da un viento a las que único encuentra en París o Milán. Es el lugar turístico por excelencia de Albacete.

Una vez en el Pasaje entramos en la cuchillería El Artesano. Un comercio minúsculo repleto de navajas, cuchillos, tijeras y espadas. Noguera parece algo atosigado. No sabemos si por la posición o por los brillos de las hojas afiladas que le rodean. La visita termina cuando el propietario de la tienda, como si fuese un personaje de un ultrashow, saca una navaja que mide como un metro.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201415/noguera_en_el_pasaje_de_lodares_3604_630x.jpg Noguera en el Pasaje de Lodares

Ramón Peco

La posterior novela de Pepe Carvalho tras Los pájaros de Bangkok es La Rosa de Alejandría. Vázquez Montalbán saltaba de Tailandia a la planicie manchega y enmarcaba la trama en Albacete. Durante la diálogo le explicamos a Noguera que una escena de pelea del libro se desarrolla en el Pasaje de Lodares. Entre risas nos da la noción de que si el Street Fighter incluyese Albacete entre los escenarios de las luchas aparecería esa vía.

Como queremos que nuestro varón no se vaya sin ver un claustro hacemos una detención en la Posada del Rosario, un edificio del centuria XVI reconvertido en biblioteca. Es lo más próximo que logramos encontrar a ese medievo que mucho nos dice que le interesa.

Después caminamos hasta la primordial librería de Albacete: la Popular, que ha dedicado su escaparate precisamente a los libros de Noguera. Allí escribe y dibuja alguna dedicatoria con suficiente concentración. Algo que hace varias veces durante las 24 horas que dura su viaje a la pringue. De su ulterior libro, Mejor que vivir, nos dice que lesta aparato de anotaciones es un paraje que está como fuera de la vida. Una género de objeto donde no hay período, no hay problemas, es como una aparato de atesorar momentos. Una manera de contacto con el mundo muy retiradar.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201415/noguera_en_la_popular_9313_630x.jpg Noguera en la Popular

Ramón Peco

Cuando se percata de que su equipaje hace 40 minutos que debería haber salido de el cuarto de su hotel salimos pitando. Ya con la maleta en la mano tomamos un aperitivo en un paraje clave de la itinerario del tapeo albaceteña, el Garabato. Nos damos un abrazo y Noguera se paso con prisa a coger un taxi para no perder el tren. Otro ultrashow le espera en Barcelona. Nos quedamos muy convencidos de que es un gran tipo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201415/teatro_circo_467_630x.jpg Noguera en el Teatro Circo, futurismo árabe

Ramón Peco

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