El viaje de la Reina evitó que la fotografía de los tres matrimonios estuviera incompleta

Cuando la Reina (75 años) se despertó en el palacete de La Zarzuela la mañana del pasado martes, lo ulterior que se podía imaginar era que esa noche estaría cenando en Cascais. Aunque está muy acostumbrada a cambiar de planes -o más bien, a que le cambien los planes-, en esta oportunidad apenas tuvo período de cambiarse el traje diáfano que llevó por la mañana al Hospital La Paz por otro negro. Y es que Doña Sofía sólo supo que ella además iría a Lisboa cuando faltaban tres horas para que partiera el Falcon con el Rey (76) a bordo.

Hasta ese instante, a la cena que iba a ofrecer esa misma noche el presidente de Portugal, Anibal Cavaco Silva (74), en el palacete de la Ciudadela de Cascais al Rey de España y al presidente de Italia, Giorgio Napolitano (88), iban a asistir exclusivamente los tres Jefes de Estado, sin cónyuges.

La esposa de NapolitanoSin decomiso, esa misma mañana cambiaron los planes. La primera señora italiana, Clio Maria Bittoni, anunció que ella acompañaría a su esposo en el viaje a Portugal, ya que Napolitano siempre se traslada con un hogareño. A sus 88 años, la presencia de su hembra le sistencia a hacer más llevadera la deber que asumió con su nación. En ese instante, la primera señora portuguesa, María Alves da Silva, se sumó por amabilidad a la cena, con el término de acompañar a la esposa de Napolitano. Y acción continuo se comunicaron las novedades al palacete de La Zarzuela y se invitó a la Reina a la cena.

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