El Viejo Continente, el más «cool» para el talento del trabajo mundial

«A finales de los setenta, la personas de Estados Unidos antes de empezar a trabajar venían a aprender a Europa, porque las permisos de las grandes empresas eran europeas», abalorio Ceferí Soler, maestro del sección de rumbo de gente y Organización de ESADE. Si bien ahora, cree Soler, hacen el viaje a Asia, Europa tutela algo más que un remanente de aquella periodo . Es más, mantiene la preeminencia, según el Índice total de Competitividad del Talento (GTCI), elaborado por la acompañamiento de recursos humanos Adecco junto a la escuela de negocios Insead y que mide la cabida para atraer y retener talento de los países. En él, las naciones europeas dominan la fragmento alta de la clasificación, con ocho de los diez primeros puestos. España, por su fragmento, queda suficiente malparada (la 35 de 103) y se manifiesto además la conocida como brecha entre el norte y el sur de nuestro continente.

La lista, encabezada por Suiza, Singapur y Dinamarca, trasmite un mensaje algo vapuleado en los últimos tiempos: «Europa tiene la cabida para hacer crecer el talento», como lo dijo Paul Evans, maestro de Insead, en la presentación del informe. Desde el fin de la Segunda conflicto universal hasta finales del centuria XX, Europa conoció un largo periodo de desarrollo, impulsado también por el crecimiento tecnológico. Pero ahora está en cuestión por razonables argumentos: no acaba de salir de la conflicto (con el contemporáneo frenazo de los países locomotoras), el sin trabajo juvenil parece un asunto irresoluble, el sur de Europa es «otra cosa», los acuerdos para resolver las urgencias se demoran hasta límites insospechados, etcétera. ¿Qué tiene el Viejo Continente para mantener la hegemonía, vive de las rentas del pasado?

«Las empresas europeas son intensivas en capital y en alta tecnología, en sectores estratégicos y requieren gente altamente cualificadas. Por otro costado, sus universidades tienen un elevado nivel de preparación, el nivel de vida elevado y la educación que se ofrece atrae a gente y profesionales de todo el mundo, de forma especial del mundo asiático», explica Sandalio Gómez, maestro de IESE Business School.

«Europa da contestación a las necesidades de mercado, por la tecnología, las universidades… las grandes corporaciones todavía están aquí aunque tengan sedes en otros sitios», sostiene Soler sobre las fortalezas. En su opinión, los peligros vendrían por la poca movilidad geográfica del talento («los nórdicos van al sur solo de vacaciones, y esto es una amenaza respecto a Estados Unidos o Asia») y el desocupación en los jóvenes.

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