El vil metal rompe a Ultras Sur

El Drakkar está sellado. El Fondo Sur del Santiago Bernabéu además. La historia se acaba. Florentino se va a encargar de cerrar la pringue histórica que ha venido azotando al Madrid (y a muchos equipos más) durante años. El Drakkar (nombre que simboliza el navío que alberga a los vikingos) es el club donde se reúnen los miembros de Ultras Sur. El segundo, el Fondo Sur, está tan desocupado como su club . La facción más violenta del fútbol patrio está a calceta de desaparecer. [Fotogalería: El infierno blanco de los Ultras Sur]

Todo comenzó con la aparición de los nuevos cachorros, más duros y camorristas aún que los de ahora. Son nazis radicales, amigos del holocausto que ni siquiera niegan, sino que animan a repetir. Son personas que se han volcado en las redes sociales y amenazan a periodistas, socios, rivales y a todo el que no comulgue con sus ideas. Les amenazan con buscarles en las proximidades del Bernabéu y pegarles la tunda de su vida, a otros con quemarles la vivienda con su familia en el interior y a la mayoría con gasearles en vida.

En realidad, no son los viejos componentes de Ultras Sur, sino los nuevos que ni siquiera son auténticos miembros del movimiento. Por no ente, no son ni aficionados al fútbol pues algunos de ellos han declarado públicamente que les importa bien poco el juego y quien gane o pierda. Solo son neonazis violentos, que odian todo y que solo aspiran a destruir. Se han infiltrado en el Frente Atlético y aspiran a hacerlo entre los ultras del Madrid y los Bukaneros del Rayo.

Hablan de ideología pero, en el fondo, todo es un tema de dinero. Los maníaco, Largo y demás históricos del categoría dejaron marcha a Ochaita y Álvaro eslabones, pero todos ellos ya tienen familia, empleos, pasan de los 40 y en un instante dado llegaron a un acuerdo con la presidencia del Madrid: agitación sin follones. Nada de publicidad drástico, nada de señales fascistas y ni un solo lío. Solo de esa manera se les seguiría dando las prebendas de rigor: facilidades para los viajes, entradas, un estancia para dejar sus banderas. En término, lo de siempre. Los Ultras Sur convencionales cumplieron el trato y durante tanto período en el Bernabéu no hubo un solo dificultad. Les iba bien así porque llegaron a patentizar el nombre y la venta de todo lo referente al categoría les producía, y produce, pingües beneficios. Es una pastel excesivo golosa como para que no aparezcan rivales, enmascarados de lo que sea, para intentar hacerse con el tarta.

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