España, de Johannesburgo a Río

España presume de estrella, el mayor de los trofeos para una elección irrepetible. Instalada en el eden después de aquella destacable noche de julio en Sudáfrica, España apunta a Río de Janeiro, a la arena del fútbol. Brasil es el universal de los Mundiales, nación de instruido en donde el pelota es la vida, y nadie lo mueve como el conjunto de Vicente del Bosque. Del 11 de julio de 2010 al 13 de julio de 2014. De Johannesburgo a Río.

Es el destino de un categoría desarrollado, enfrascado en el que puede ente el ulterior viaje antes de someterse a una razón mutación porque los años no perdonan. España es la elección por excelencia desde 2008, cuando cambió esa inercia derrotista con esa triunfo contra Italia en los cuartos de desenlace de la Eurocopa de Austria y Suiza. Días después, el gol de Fernando Torres catapultaba la noción de Luis Aragonés y ahora le sigue dando manera Del Bosque, fantástico gestor de jugadores, técnico que lo ha rebaño todo.

No ha habido un nación así, jamás en la historia. Del Práter, en 2008, se llegó al Soccer City de Johannesburgo dos años después, bucólico doblete para compensar a la mejor progenie que ha dado el fútbol español. La exclusividad llegó en Ucrania, campeona de Europa otra vez después de la impagable espectáculo de Kiev. España destrozó a Italia (4-0) y volvió a llenar las calles de contento logrando algo que jamás se había acto.

La elección ya sabe lo que se encontrará en Brasil. Es la enemiga y nadie impone más que el grupo de Del Bosque. La apuesta personal de Diego Costa, que prefiere al nación de adopción que al suyo propio, enciende aún más los ánimos y ya se pudo ver en la Copa Confederaciones que el entorno no será precisamente encantador. Consecuencias directas de ente campeona del mundo, consecuencias directas de ente la envidia para muchos.

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