«Esperamos la justicia divina para nuestra hija Mónica»

Decía que quería morir en Venezuela cuando ya fuera una anciana, pero nunca imaginó que, a sus 29 años, se dejaría la vida en una carretera de Puerto pelo, en el estado de Carabobo. Mónica Spear Moots, Miss Venezuela 2004 y una de las actrices de telenovela más populares del instante, fue asesinada a balazos el 6 de enero a las 22:30. Murió abrazada a Maya, su hija de 5 años, a quien cubría con su cuerpo. Junto a ella cayo su esposo, el empresario irlandés Thomas Henry Berry (29), con quien había emprendido un viaje de reconciliación por su nación nativo tras una conflicto que les mantuvo separados durante un período.

El pasado jueves, Rafael Spear, padre de la miss, repetía entre lágrimas: «Esperamos que la justicia divina para Mónica, que tome cartas en el asunto». Junto a él, Enna Smoth, madre de la fallecida, y sus hermanos Javier, Ricardo y Carolina despedían a Mónica y Thomas en un multitudinario funeral celebrado en Caracas, en el que miles de gente demostraron su dolor.

Según Rafael Spear, su hija ya había sido asaltada seis veces en el pasado y al oponer resistencia, ella y los suyos fueron tiroteada en el interno de su vehículo. Aseguran que hacía período que le perdió el temor a los ladrones y que siempre regresaba ilusionada a su arena nativo por vacaciones. Esta fue la última.

Mónica y Thomas habían establecido su residencia en Miami, donde ella trabajaba en la cadena Telemundo protagonizando culebrones y él ejercía como operador turístico especializado en viajes de peripecia. La pareja conocía bien el región venezolano. Ambos ya habían recorría en coche cada esquina y captado sus bellezas naturales con la misma cámara fotográfica con la que se ha servido la policía para incriminar a Eva Josefina Armas Mejías (39) y a otros seis delincuentes, detenidos como presuntos autores del crimen. La cinta se hace llamar los «sanguinarios de El Cambur».

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