Grasse: un aldea de narices

La rosa centifolia y el jazmín son sus dos flores insignia, pero también hasta aquí llegan todas las que te puedas imaginar para ente convertidas en esencias. Y con ellas, las lnaricesr más afiladas (también está aquí la mejor escuela , a la que solo puede hacer penumbra la de Versalles) elaboran los perfumes más deliciosos: ese al que jamás eres infiel, ese con el que te frotas las muñecas en el Duty free, o aquel con el que identificas a tu vecina del estancia.

Grasse: un aldea de narices

1) LA METRóPOLI ETERNA DE LOS PERFUMES

lLa metrópoli era una Roma de los perfumes, la arena prometida de los perfumistas y quienes no habían rebaño sus espuelas, no tenían derecho a llevar ese nombrer. Así presenta Patrick Süskind en la novela El Perfume la metrópoli de Grasse, donde se desarrolla la tercera fragmento del libro (aunque las aventuras de su desaprensivo protagonista, Jean-Baptiste Grenouille, se rodaron en España para hacer la película).

Entre cuestas nse pasa de 100 a 1000 metrosn y placitas, como la Place aux Aires, donde durante la Edad Media se celebraban mercados y se teñían los cueros, perviven centenares de casas barrocas, casi siempre con pequeños y soleados jardines. Muchas de ellas limpresionaban por su modestia burguesa, y sin decomiso, ocultaban en su interno, en gigantescos almacenes y sótanos, en cubas de aceite, en pilas sobre pilas del más delicado jabón de lavanda, en bombonas de aguas floralesh riquezas que no poseían ni los príncipesr dice Süskind. En su catedral, del centuria XIII, cuelgan tres Rubens originales y una pintura religiosa de Fragonard (el paradigma del rococó con su cuadro El Columpio), la única que de este especie.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/la_ciudad_de_el_perfume_349_630x.jpg La metrópoli de ‘El Perfume’

Corbis

2) EL EQUIPAJE DE MANO DE MARÍA ANTONIETA

En un hotel particulierque conserva su estructura y su ornamentación inédito, se ubica el Museo universal de la Perfumería. Explica el comienzo y la evolución del perfume de Persia a Polinesia y de la Antigüedad al centuria XXI a partir de utensilios originales de Egipto, como khol; frascos griegos (que muchos más siglos más tarde sirvieron como inspiración para los perfumes de Paco Rabanne), ambientadores con pot-purri (mezcla de flores y especias naturales secas que comenzaron a usarse en la edad media para combatir los olores de la peste negra) o una corredor con lo botes ldel perfume de cada añor desde 1900.

La joya de la corona (y jamás mejor dicho) es la estancia del neceser, donde se venera la coqueta bolsa de aseo que usó María Antonieta durante sus escapadas, una auténtica trend setterque puso de moda el perfume de flores, allá por el centuria XVIII. El cofrecito, que no admitiría como equipaje de mano ninguna aerolínea contemporáneo, pesaba 40 kilos (20 el receptáculo de plata; 20 llo mínimo vitalr para el cuidado diario) e incluye objetos tan dispares como un juego para tomar chocolate (en aquel instante la consumición , con el cacao traído de América, era muy elitista), un escritorio móvil, botellas de marfil y de ébano para esencias, jabones y fragancias; un brasero y una escupidera de porcelana. Solo existen dos en todo el mundo, y el otro está en el Museo del Louvre.

En la misma estancia, y para no hacer distinciones de genero, además se exhibe un neceser varonil de 1830 (mucho más fácil, todo hay que decirlo) con rascador de idioma y cepillo de dientes implícito. Su jardín es un conservatorio del bienes botánico de la metrópoli, de forma que a lo largo y amplio de sus dos hectáreas, se puede pasear entre rosas, gardenias, lavanda o flor de azaharh

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/el_museo_internacional_de_la_perfumeria_364_630x.jpg El Museo universal de la Perfumería

Museo universal de la Perfumería

3) RECUERDOS ODORÍFEROS

En el centuria XIX existían ya quince fábricas de perfumes en Grasse. Hoy en día son cernaía de treinta (que dan labor directa o indirectamente a más de 10.000 personas), pero se han trasladado a las afueras por motivos de certeza. Solo tres de las históricas son lturísticasr (visitables): las de Molinard, Gallimard y Fragonard. Todas ellas incluyen una fragmento didáctica que explica el proceso de manufactura de las fragancias, un museo con curiosidades de la huella y una tienda de productos. Aunque parezca fabuloso, todavía al pasar por algunos edificios donde hubo factorías hace más de 30 años, continúa oliendo a rosa y jazmín.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/la_catedral_de_grasse_2995_630x.jpg La Catedral de Grasse

Thinkstock

4) PERFUMES CON ADN

Su nariz ha alumbrado fragancias durante décadas. Ahora Guy Bouchara, junto a su hembra, ha sitio en paso un estudio donde, junto con el cliente, crea el perfume impecable para cada individuo. El curso consiste en ir identificando los gustos de las esencias base e ir mezclándolas en distintas proporciones. El derivación, tras un par de horas olisqueando matrices, se concentra en un vaporizador de aluminio, con el nombre y la receta única.

5) PARA SALIR COMO UNA ROSA

lUn viaje cernaía de la rosar es el tratamiento estrella del Shiseido Spa, que comienza con un de la cara con esencia de rosa, que aporta a la piel claridad, frescura e hidratación, y que dura cernaía de una hora y tres cuartos. El spa, el uno de la huella en Francia está en el hotel Le Mas Candille, un cinco estrellas en una antigua granja del centuria XVIII en Mougins, a siete kilómetros de Grasse; que tiene además un restaurante con tres estrellas Michelin.

6) A LO TIM BURTON

Hace carencia coger el coche y conducir durante 20 minutos hasta las preciosas gargantas del río Loup, para llegar a la Confiserie Florian, una confitería donde los dos distintivos de la Costa Azul nlas flores y las frutasn se transforman desde 1921 en mermeladas, caramelos, gominolas y chocolates. La factoría, pequeña y artesana, se puede visitar y ver todo el proceso, desde que la violeta y la verbena se cristalizan y se les añade goma arábiga hasta que se envasa en sus nostálgicos botes.

En cometido de la período los talleres son diferentes: de febrero a agosto, por modelo , son la violeta, la rosa, el jazmín y la verbena los protagonistas de todos sus productos. Su tienda ndonde se venden frutas confitadas, mermeladas (bergamota, limón, clementina, naranja amarga, jazmin viloeta verbena), chocolates (con pétalos de rosa, violeta..), caramelos y pequeños gourmandises (como berlingots, marron glaceh) es el sueño de cualquier niño. O de Tim Burton en su Charly y la factoría de Chocolate.

7) PLATOS FLORIDOS

Durante todo el año, el chef Yves Terrillon imparte cursos de cocina con flores para aprender a prepara platos como la lDorada imperial en costra de sal y rosa cristalizada con barigoules de alcachofa (rellenas de setas) con hinojo (verano)r, lla pierna de cordero confitada a los higos, con champiñonesr o llas vieras en su concha con verduras crujientes al jardín (invierno)r. Siempre acompañado de vino de la Provenza. Los precios van de 47 a 60 euros y tienen una duración de 1 a 3 horas (más la cata del menú). además ofrecen visitas a los campos de cultivo (según la temporada).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/la_cocina_con_flores_de_yves_terrillon_3283_630x.jpg La cocina con flores de Yves Terrillon

La Cuisine des fleurs

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