Investigadores reivindican las cuevas prehistóricas de Cantabria como modelo de “multiculturalidad”

Foto: GOBIERNO DE CANTABRIAMarcos García Díaz y Daniel Garrido publican ‘Cuevas prehistóricas de Cantabria’, un itinerario por siete cavidades de la territorio SANTANDER, 11 Dic. –

Investigadores reivindican las cuevas prehistóricas de Cantabria como modelo   de

Los investigadores Marcos García Díaz y Daniel Garrido, autores del libro ‘Cuevas prehistóricas de Cantabria’ que ha sido presentado este miércoles, han reivindicado a estas cavidades como “el mayor ejemplo” de la “multiculturalidad” de la consorcio.

Así lo han asegurado los autores de este libro, que han señalado que en un mundo como el contemporáneo en el que “de vez en cuando” existen “tensiones” sobre conceptos como universalidad, globalidad y multiculturalidad, si se mirara a la Prehistoria y a cuevas como las de Cantabria se comprobaría que “si hay algo propio del especie humano es la multiculturalidad y la interrelación”.

“Altamira o el Monte Castillo son auténticos lugares de encuentro”, ha reivindicado Marcos García, único de los autores de esta labor que aporta una visión actualizada de los yacimientos y materiales hallados y conocidos en siete cavidades paleolíticas de la territorio, concretamente en las que están abiertas al público, como son Covalanas, Cullalvera, El Castillo, Las Monedas, Hornos de la Peña, El Pendo y Chufín.

“JOYAS SUBTERRÁNEAS” Para sus autores, estas cavidades constituyen “joyas subterráneas”, mucho en el medio de la ciencia, la consorcio y la economía.

Han explicado que el grupo de las cuevas que hay en Cantabria constituyen “la mejor diversidad” del arte rupestre a nivel universal, mucho que –han dicho– sólo con contando las cuevas de El Castillo, Altamira y La Garma estaría representado ya el “99 por ciento” de los temas y de la información para la investigación prehistórica.

Además de su variedad, han destacado que en Cantabria hay una carga “tan grande” de bienes prehistórico que la investigación “nunca” puede abarcarlo todo, al menos a efímero plazo.

“Hay tarta para todos y encima nos va a sobrar”, ha afirmado Díaz, quien ha resaltado que este bienes “único” atrae, incluso, a equipos de investigación internacionales.

Al margen de lo que supone para la ciencia, ha defendido que, en lo social estas cuevas son lugares de “interacción” e “intercambios” entre los humanos y, en lo barato , tienen un “potencial amplísimo” y pueden ente surtidor de riqueza.

UN LIBRO “DE REFERENCIA” Por su fragmento, Daniel Garrido ha explicado que la labor aspira a ente un “libro de referencia” sobre estas cavidades, que a su sensatez, no existe.

A través de él, se pretende permitir el “profundizar” en estas cuevas “más allá” de lo que puede conocerse con una visita y además “incentivar” al lector a querer conocer otras cavidades.

Además, se trata de una labor “de compromisos”, por una fragmento de la Administración y, por otra, de los investigadores con la tarea de divulgación del bienes prehistórico de Cantabria que lleve a “una concienciación social”.

Se trata, según sus autores, de un libro “visual” con un habla que busca ente “lo más sencillo” dable.

UNA LABOR “QUE ENGANCHA” En esta misma fila, el presidente de Cantabria, Ignacio Diego, ha afirmado que se trata de una labor “muy ágil”, “clara”, “muy didáctica”, “para todos los públicos” y que “engancha” y que “cuesta” cerrar.

Dado la cabida que, según ha afirmado, tienen sus autores para “contagiar” su “pasión” hacia estas cavidades, ha asegurado que el libro “te lleva por la caverna, te hace disfrutar” y “despierta una sanísima curiosidad”.

Diego ha opinado que con esta labor estos investigadores “hacen un favor” a Cantabria al poner en precio este bienes, una labor en la que, si no fuera, según Diego, por los momentos de “estrecheces económicas” actuales, el Gobierno regional intentaría ir “más allá”.

Por su precio, el presidente regional ha destacado la transcendencia de “socializar” y dar a conocer este bienes, que, a su sensatez, supone un “hecho diferencial” de la comunidad autónoma, primero entre los cántabros para que se sientan “muy orgullosos” de este bienes y, a partir de ahí, entre los visitantes.

LA LABOR El libro, que podrá adquirirse en las propias cavidades citadas–todas ellas bienes de la Humanidad a anormalidad de Cullalvera– y en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC), plantea un viaje literario por las cuevas, su transcendencia y su complementariedad con Altamira.

A partir de este jueves estará libre para su venta en el Monte Castillo y en el MUPAC y desde el viernes podrá ente adquirido en las cuevas de El Pendo y en Ramales de la triunfo.

Entre otros aspectos, hace un repaso por los orígenes del especie humano y su evolución hasta la llegada a Cantabria hace 40.500 años, su siguiente adaptación y evolución hasta la domesticación del rebaño y los primeros cultivos.

Posteriormente, aborda la eclosión del arte debido a la obligación innata del varón por transmitir sus conocimientos y preocupaciones mediante la ornamentación de las paredes interiores de las cavidades y los objetos de la vida cotidiana.

A partir de este instante y de forma sucesiva se explica la historia del hallazgo y las investigaciones de cada cavidad mediante un itinerario expositivo de la transcendencia de el quehacer de las que fueron habitadas, las características de sus salas interiores y el contenido de las mismas.

En el libro, en el que hay imágenes intercaladas con el texto de los principales hallazgos materiales, se trata además sobre la obligación de mantener los mecanismos existentes para el embalsamiento del herencia que contienen las cavidades.

LOS AUTORES Daniel Garrido es coordinador de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria y participa en varios proyectos de investigación en la Comunidad Autónoma, Asturias y nación Vasco.

Por su fragmento, Marcos García es doctor en Prehistoria, actualmente trabaja de maestro de la Universidad del nación Vasco y ha sido miembro del Patronato de Altamira.

Además, dirige con Luis Quindós único de los proyectos relativos a la dable abertura de Altamira y ha participado como codirector en las dataciones de El Castillo y Altamira, obteniendo fechas de, al menos, 41.000 años de antigüedad para El Castillo, que la convierte en la caverna con las fechas más antiguas del mundo.

La foto que acompaña sucesivamente al texto ha sido realizada en su mayoría por el fotógrafo, Miguel de Arriba, quien tiene en su haber numerosas exposiciones a lo largo de toda la geografía española, con publicaciones en las principales revistas especializadas de todo el mundo y con la exposición fotográfica itinerante ‘Patrimonio Subterráneo’.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Publicidad
Ofertas de Viajes