Julie Gayet, en Nueva York: «Mi vida privada es mi vida privada»

Este término de semana, algunos medios locales neoyorquinos (como «The New York Post») anunciaban la llegada de Julie Gayet a la metrópoli. Hace meses, su visita no habría llamado la deferencia, pero desde que se hizo público su romance secreto con el presidente de la república francesa, François Hollande, la actriz se ha convertido en una celebridad, muy a su pesar. Precisamente el pasado jueves, Gayet anunció una petición contra el magazine «Closer», el ámbito que levantó el escándalo.

Al filo de las siete de la tarde del sábado, se la esperaba en el Instituto Francés-Alianza Francesa de Nueva York para intervenir en una charla-coloquio con causa del Día de la hembra y presentar en público su documental «Cineast(e)». Cinco minutos antes de la hora fijada, apareció de forma discreta en un táxi, acompañada por una delegado de la productora de la película. Vestidade forma austera (pantalón y chaqueta oscuros y camisa blanca) y apenas sin maquillar, Gayet se dirigió al auditorio donde le esperaban el residuo de participantes del coloquio, evento para el que había confirmado su presencia pocos días antes.

La conversación fue coral y tan solo hubo una alusión al escándalo Hollande-Gayet-Trierweiler cuando un periodista le pregunto sobre el caso. «Mi vida privada es mi vida privada», zanjó de forma contundente en impecable inglés. Y tan solo se salió del argumento marcado cuando reconoció que le dolía un poco la cabeza, «una cansancio repentina a consecuencia del viaje». El residuo del confluencia se mostró relajada y sonriente.

Una vez caduco el coloquio, Julie Gayet se dirigió al restaurante «Rouge Tomate», junto a céntrico Park, informa «Paris Match». Allí la esperaban un buen cifra de fotógrafos, que ya estaban al mucho de su cuarto en Nueva York. Tal fue el alboroto, según se abalorio en «PM», que el actor Harvey Kietel y el director Bertrand Tavernier, quienes habían cenado juntos en el mismo implantación, se quedaron de lo más sorprendidos cuando salían por la puerta para regresar a vivienda. «Pero, ¿qué pasa?», preguntó Kietel. Cuando le dijeron que Gayet estaba en el interior cenando con la actriz Alexandra Lamy, Tavernier insistió en ir a saludarla. Tras la cena, Gayet se dirigió al Empire Hotel en el Upper West Side, donde se aloja toda la cabalgata desplazada para los coloquios en la Alianza Francesa. Toda, exceptuando Catherine Deneuve, otras de las mujeres invitadas al viaje. Ella se alojó en un implantación más concorde con su requisito de estrella del cine

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