La novia era ella

Andrés Sardá es a triunfo Secret lo que Bibiana Fernández a Karina. Lo melifluo de la rúbrica americana es en la española puterío chic y cosa de anhelo. Y más en este viaje discotequero a Las Vegas. Cuando vaya a comprarme un grupo de Sardá voy a pedir además el gorro. diáfano que a mí no me va a sentar como a estas bigardas. Ni tengo tatuaje púbico, como esa prototipo a la que le asomaba por el triángulo invertido de las bragas. Aunque la mayor bigarda de todas es Bimba Bosé, que tiene espalda de princesa monegasca y que de pronto apareció en la boca de el puente pinchando con su novio, Charlie Centa, («Venimos de Bilbao sin dormir. Pero no venimos bebidos»).

Bimba, tan ligada a Davidelfin, no tiene contrato de exclusividad. No tiene que ente cedida como Bette Davis de la Warner a la RKO. además desfiló. Fue la asombroso desenlace. Vestida de Elvis, era el novio. O la otra novia. Al exhibición de Sardá, el mejor que le memoria en años, fueron Patricia Martínez (la ex de Escassi), Susana Uribarri, Marina Danko (encantada de estar en «MQB»: «Me gusta hasta coger el avión»), Soraya Arnelas o Marisa Jara, que me cogió y me echó la bronca por un crónica que había carta sobre ella. Le había acto llorar. único de hace más de siete años. Es que luego busqué a ver qué había dicho. Solo me acordaba de aquella vez que le dijo a Mick Jagger, sin saber quién era, que su faz le recordaba a la del feo de los hermanos Calatrava, que es algo que no me he resistido a escribir varias veces. Pobre. Le dije que no se preocupara, que al día posterior de que algo salga en un cíclico nadie se acuerda. No me acordaba ni yo. Mientras me caía el chorreo (que acabó con dos besos), me venía a la mente el Papa y su condena del cotilleo. Voy a hacer acción de contricción. Y como penitencia, escucharé tres canciones de Pablo Alborán.

Al precioso desfile de Ana Locking volvió a venir Cristina Cifuentes, deseosa de conocer a la diseñadora. La delegada venía dispuesta a echar además el domingo en apoyo de la moda española. Y hasta en apoyo de Agatha Ruiz de la Prada (sacó esta pelucas a lo Frances Conroy en «AHS Coven», a lo Grace Coddington). Lo de Ana Locking era un viaje por Estados Unidos con la música Johnny Cash o Bob Dylan. Lo de Victorio & Lucchino, un drama de Lorca. Cuánto negror. Tan poco color en el puente como en la primera línea. Entre las señoras, la más conocida (que no digo que no hubiera marquesas y señoronas) era Usun Yoo, la de Wyoming. además había un señor que parecía el hermano hipster de Moncho Borrajo.

La jornada había empezado con trabajadores de Mercedes-Benz protestando contra los despidos en la puerta de Ifema. en El Interior, la burbuja y las pelucas de la moda española.

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