La Reina y el bolso de las «it girls»

Dicen que Isabel II de Inglaterra maneja un habla secreto en la forma de fijar su bolso; además que lo usa para comunicarse con sus guardaespaldas. No sabemos si nuestra Reina además dialecto este «idioma secreto de los bolsos», pero sí sabemos que existe un bolso especial en su ropero imperial.

Es el legendario prototipo «Le Pliage» de la rúbrica francesa Longchamp, que posee en dos tamaños distintos y con dos largos de asa diferentes. Hace su aparición siempre que Doña Sofía ha visitado al Rey en una de las clínicas en las cuales ha estado ingresado estos últimos años. Lo vimos ya en el 2012 a las puertas del Hospital Quirón-San José, reapareció en marzo de este año en La Milagrosa, y de reciente el pasado término de semana en el Hospital Quirón Madrid.

Mucho podemos teorizar sobre su contenido, pero jamás sabremos con convicción cual es su función. Intuimos que no es el bolso de mano de Su Majestad la Reina, porque siempre lo lleva como bolso complementario, también de una bandolera u otro bolso más pequeño. Todo apuntaría a que sirve para transportar necesidades de ulterior minuto. ¿Quién no ha preciado más sal en la almuerzo de hospital? ¿Quién no ha tenido un amigo o hogareño que le haya traído un «tupper» con almuerzo de «contrabando»? ¿Quién no ha tendido de menos un cosa personal?

Pero lo más fascinante del bolso no es su contenido, sino el bolso en sí. Y es que para los entendidos en moda, este bolso, cuyo valor oscila entre 52 euros y 82 euros según el dimensión, es un indispensable de fondo de ropero. En Francia, lo usan las adolescentes pijas como bolso para el instituto, y todo trotamundos cosmopolita lleva único en su equipaje. Al ente de nylon, está pensado como bolso de urgencia de viaje, para llevar plegado en el interior de otro bolso y poder usarlo para las compras de ulterior minuto en el Duty Free Shop.

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