Los hashtags de la Alpujarra granaína

#Granaína

Los hashtags de la Alpujarra granaína

Que quede bien clarito: aquí el adjetivo predominante es éste. Nada de lgranaDino’ o aberraciones parecidas, que aquí el acento tiene su gracia y su derecho a imponerse. Y, sobre todo, porque existe una Alpujarra almeriense por reivindicar, aunque la que salpica el sur de Granada sigue siendo la que más juego da.

#LanjarónYaNoEsLoQueEra

Hay una ordinario muy extendida cuando se penetra en la piel de Lanjarón. Una impresión que cobra vida en las bocas de los más viejos del paraje que aseguran que esta localidad termal ha vivido mejores tiempos y que la salud ya no necesita de largas estancias a remojo en sus aguas. Quizás. La realidad no es tan desoladora.

Lanjarón sigue siendo la puerta perfecta, el paraje con más vidilla, más recuperación y mejores condiciones hoteleras. Su balneario se ha reconvertido en un hospitalario y sofisticado hotel de cuatro estrellas mientras que los primeros compases de Lanjarón están llenos de establecimientos como el Hotel Alcadima que cuidan al trotamundos con buenos precios, coquetas piscinas y grandes miradores. Más adelante, la vía primordial se convierte en una arteria para el disfrute rural. O sea: tienducas, bares-restaurantes, heladerías y señoras que toman el fresco. Así que eso de que #LanjarónYaNoEsLoQueEra deja de ente una protesta para ente algo de lo que enorgullecerse y a lo que agarrarse.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201437/senores_en_lanjaron_1079_630x.jpg Señores en Lanjarón

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#FuentesYVersos

Lanjarón ni se conoce ni se visita: se bebe. Prácticamente por cada rincón hay una surtidor donde emana sin receso el agua que sudan los picos más altos de la Península. Ir buscando cada sorbito permite dar con los lugares con más atractivo de esta localidad, comenzando por el lujoso balneario, donde se puede arrimar el vaso a cuatro de sus grifos y hacer una degustación de aguas medicinales (y luego discutir sobre cuál sabe mejor).

Escondida del jaleo de la carretera asoma la plazuelita de Santa Ana donde, no solo se resume Andalucía con sus balcones, flores, altar y faroles sino que hay una suculenta surtidor decorada con azulejos blancos con el saliente añil. Y sobre la cerámica, unos versos de Lorca que perpetúan ese instante en el que Lolita lava su cuerpo con agua salobre y nardos. Y así, siguiendo chorros y poemas, se da con la Plaza de la complexión (versión moderna) o con los rincones más auténticos del barrio del Hondillo, donde reinan las callejuelas y los portales fotogénicos.

#CurvasConVistazas

Cuando se deja detrás Lanjarón comienza la peripecia. La carretera se asilvestra, se retuerce mientras gana cota y provoca vértigo. En sus curvas aparecen hippies (de los de verdad) haciendo autostop o balcones naturales donde asomarse para descubrir que se está en un micromundo, en un valle seguro por las cumbres, en un remanso corriente donde los eucaliptos perfuman el entorno.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201437/alpujarra_un_viaje_para_respetar_la_montana_3800_630x.jpg Alpujarra, un viaje para respetar la montaña

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#PlatoAlpujarreño

Las gastronomía alpujarreña vive del embutido y la huerta. Y eso hace felices a todos. Para disfrutarla de forma integral la mejor opción es pedir lo que viene a ente llamado lPlato alpujarreño’, una género de platazo compuesto donde encontrar lo mejor de lo mejor. Una manera poco elaborada pero efectiva de probarlo todo: unas papas a lo pobre coronadas por un pimiento verde asado, un par de huevos fritos, morcilla, longaliza y jamón de Trevélez. Suena a bomba calórica, pero no lo es mucho, sobre todo si luego único se pierde callejeando y descubriendo senderos.

#NoEsBrasil

Antes de que la erudición brasileña y su portugués versionado aparecieran para darle exotismo al habla ya existían algunos lugares con nombre tropical. Es el caso del barranco de Poqueira y de sus dos pueblos más destacados: Capileira y Pampaneira. El primero corona la garganta mientras que el segundo aprovecha la última pendiente habitable antes de que la montaña se haga irrealizable de colonizar. Y ambos lugares con nombre de arte marcial carioca, con un encanto lingüístico que se convierte en turístico en cuanto se visita.

#BlancoVsJarapas

Penetrar en Capileira exige dejar el coche detrás, subir a lo más elevado y comenzar un disminución donde se disfruta de la vista de los tejados con las típicas chimeneas y de las parras escalando las fachadas. Con el disminución aparecen más calles, fuentes y lavaderos. O sea, más vida y más puertas floridas. Un laberinto donde solo plazas como la de la iglesia se abren al cielo. Y al desenlace del todo, un tajo desde donde se admira todo el barranco con miradores improvisados al desenlace de cualquier vía.

Pampaneira se presenta con las jarapas de colores rompiendo la monocromía blanca. Un show respetable de ver ya que estas alfombras aprovechan cualquier pantone para dar contento al ambientillo. Un buen itinerario por esta localidad obliga al visitante a subir hasta los callejones más altos, seguir la ordinario de los pequeños canales que gobiernan las calles, procastinar por la plaza de la libertad y enamorarse de cada esquina de la vía Verónica.

#LaFuenteNaranja

A las afueras de Pórtugos el paisaje se perturba con un color súbito. Es el naranja de los posos que deja el agua ferruginosa de la surtidor agria y los cuatro caños que aparecen atrás de la ermita de la Virgen de las Angustias. Un color que deja su señal a lo largo de toda la ordinario. Si se sigue el caudal se llega hasta una pequeña cascada llamamiento El Chorrerón donde se completa el exhibición ya que el naranja tiñe rocas, árboles y laderas húmedas y frondosas.

#MásManchasBlancas

El blanco vuelve a ente el color preferido en otros pueblos imprescindibles como Bubión, Pitres o Bunquístar que salpican de pureza las laderas verdes y ocres.

#VivaElMimbre

Es prácticamente irrealizable no sucumbir a las tentaciones de las tiendas de orfebrería alpujarreña. Aquí reinan los embutidos, las mieles, los vinos de la territorio (con nombres tan curiosos como Malafollá) y las pastas dulzonas. Sin decomiso, el mimbre es el rey, con artesanos que son capaces de hacer cualquier objeto con este material y venderlo de forma válido o furtiva en las cunetas. Comprar ya es una cuestión de gustos, pero al menos merecen un ratito de admiración gratuita.

#JamónDeTrevélez

Trevélez es un buen calceta y desenlace para una escapadita por esta arena. Al término y al cuerda, es el aldea más elevado de España y llegar hasta él no es moco de pavo. Pero todo tiene una recompensa: su jamón. Y es que aquí se cura este producto usando sus magníficas brisas y sus condiciones de altitud. Si bien no es Jabugo, Guijuelo o Extremadura, el jamón de Trevélez tiene un gusto particular y especial, así como un imán para el turismo ya que secaderos como Jamones Vallejo, o La itinerario de Trevélez se pueden visitar para animar el apetito y salivar. Y después, un buen paseo ilimitado por los tres barrios en los que se divide el aldea para encontrar rincones como la iglesia parroquial o los lavaderos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201437/iya_has_probado_el_jamon_de_trevelez_8955_630x.jpg ¿Ya has probado el Jamón de Trévelez?

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