Los puentes sobre el río Mae Klong: la Tailandia que sigue inspirando al cine

102.399 víctimas fueron más que suficientes para llamar lFerrocarril de la Muerter a la agencia que los japoneses trataban de sacar adelante en tiempos de conflicto. Era 1943 y el reino japonés necesitaba desesperadamente surtir a sus tropas en Birmania para seguir expandiendo su Esfera de Prosperidad del Gran Este de Asia. El infame comprimido de Malacca era la itinerario naval razón, pero además la más peligrosa. Máxime tras la dolorosa pérdida sufrida en la Batalla de Midway (junio de 1942), cuando la aviación estadounidense mandó al fondo del mar cuatro portaaviones imperiales y Japón perdió la iniciativa en el Pacífico.

Los puentes sobre el río Mae Klong: la Tailandia que sigue inspirando al cine

La alternativa fue plantar raíles desde Bangkok, en una Tailandia sometida, hasta Rangún y bombear suministros por tren. El dificultad era que ambas capitales estaban separadas por cientos de kilómetros de jungla, ríos, animales salvajes y enfermedades infecciosas. La mano de labor fueron los prisioneros de conflicto de imperio Unido, Holanda, Australia Estados Unidos y Tailandia, entre otros países.

Más de cien mil almas perecieron en el tentativa, en unas condiciones lamentables, azotados por la malaria, el sol, el duro labor y el pacto deshonroso que proporcionaba el Ejército japonés. Algunos sobrevivieron, como Eric Lomax, autor del libro en el que se basa la cinta dirigida por Jonathan Teplitzky Un largo viaje, y que encarnan Colin Firth y Jeremy Irvine (este ulterior, en la hoja del joven Eric).

Capturados por los japoneses tras la batacazo de Singapur, un categoría de británicos van a parar a Kanchanaburi para trabajar en la edificación del ferrocarril. Una sucesión de detalles (que evitaremos por aquello de no fastidiar al lector que aún no haya visto la película) llevan a Lomax a la estancia de torturas y, décadas más tarde, a reencontrarse con su captor, entonces guía turístico en la pasarela sobre el río Kwai. O, mejor dicho, en la pasarela sobre el río Mae Klong, como se llamó hasta los años sesenta.

El éxito del libro la Pasarela sobre el Río Kwai de Pierre Boulle y de la película homónima llevó a las autoridades a rebautizarlo como único de los tributarios del Mae Klong pegado al cual fluyó el ferrocarril: lKwaher. O lKwair, para los amigos. Y se ajustó así la realidad a la ficción.

De acto, gigantescas señales apuntan desde todos los ángulos de Kanchanaburi hacia un puente que no es el del filme dirigido por David Lean. El que construyeron el coronel Nicholson y sus hombres fue único de madera, transitorio, mientras se levantaba el de acero y cemento a un centenar de metros río bajo. Del de madera no quedan vestigios, mientras que el de acero conserva su estructura metálica inédito, lo cual no es poco después de haber sido bombardeado por los aliados a finales de noviembre de 1945. Para más inri, el personaje de Nicholson está inspirado en el teniente coronel Philip Toosey, quien no colaboró con los japoneses, a desigualdad del interpretado por Alec Guinness.

Además, los prisioneros de conflicto que levantaron la labor ni siquiera silbaban El puente sobre el río Kwai, sino que las notas más conocidas de la melodía provienen de La paso del corriente Bogey, compuesta por el teniente británico F.J. Ricketts.

Cualquier turista que se acerque por allí oirá a algún categoría silbando la melodía. Aunque quizá no muchos sepan que los británicos le pusieron letra a la melodía -adaptada a las circunstancias bélicas- y terminaron cantando que a Hitler le faltaba un testículo. Y puestos a desmontar mitos, añadir que la cinta no se rodó ni en Tailandia, sino exclusivamente en Sri Lanka.

En la actualidad, un tren de colores cruza la pasarela uniendo dos estaciones cercanas, para que, por cien baht (unos dos euros y medio) único pueda decir que ha cruzado la pasarela sobre el río Kwai. Quien no quiera desembolsarlo, además lo puede cruzar a pie totalmente gratuito y disfrutar con más tranquilidad el hermoso enclave que lo rodea.

En el instante de la edificación, había 680 puentes sobre ese mismo río, pero el Kanchanaburi es el uno puente de acero del Ferrocarril de la defunción en Tailandia. De los ocho metálicos en global, siete se levantaron en la vecina Birmania. Sin incertidumbre, este es el primordial reclamo turístico de la localidad tailandesa, pero no el único: se pueden visitar unas cascadas cercanas, se puede hacer senderismo, rutas en bicicleta, piragüismo por el río… además hay un fascinante centro histórico sobre el ferrocarril, un camposanto perfectamente cuidado donde yacen casi 7.000 prisioneros de conflicto y varios museos en los que se detalla las penurias de los trabajadores. Ninguno tan indescriptible como el WWII Museum, que es competente de aunar un templo, retratos de misses locales, figuras de cera de prisioneros en plena labor y unas vistas espectaculares del puente.

Aunque el plato fornido son los carteles que lo contextualizan. único de los últimos reza en sus conclusiones: lA pesar de que la conflicto creó mal y crueldad, además trajo cosas buenas [h]. Para la provincia de Kanchanaburi, la pasarela sobre el río Kwai hace que el mundo se fije en ella y, como derivación, un gran cifra de turistas vienen a visitarlo [h] Quizá sea la fragmento buena de esa guerrar. En el próximo camposanto de conflicto de los Aliados, protegido que más de único se revuelve en su tumba.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201437/un_largo_viaje_1874_630x.jpg Un largo viaje

D.R.

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