Niza en 10 pasos de la playa a la estación de esquí

1. LA METRóPOLI VIEJA

Niza en 10 pasos de la playa a la estación de esquí

Ten cuidado y no te desorientes. Sí, estás en Francia, pero paseando por la vieja Niza, tendrás que recordarlo todo el período ya que, por momentos, te invadirá la impresión de que, de alguna manera, te has colado por algún callejón del Trastevere y andas pululando entre sus callejuelas, iglesias barrocas, piazzetas, fachadas de colores y terrazas, que son aquí tanto más noctambulas que sus otras vecinas francesas. también de monumentos como el Palais Lacaris (s.XVIII), la catedral y la Cripta arqueológica, debajo la plaza Garibaldi, con restos de una fortificación del centuria XIV; en la fragmento peatonal de la Saleya, quizás lo más pintoresco de todo el casco histórico, encontrarás varios mercados: el de flores y el de verduras (todos los días menos el lunes) y el mercado de pulgas (los lunes).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/la_ciudad_vieja_en_niza_7913_630x.jpg Un paseo por la metrópoli Vieja, el Trastevere de Niza

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2. PROMENADE DES ANGLAIS

A mediados del centuria XVIII llegaron acaudalados ingleses a Niza y entonces de ahí el nombre de este amplísimo paseo maritimo que bordea la cala de los Ángeles y el primordial testigo de lo que debió ente la Costa Azul en los años 20. Inevitablemente, por su olor de la Belle époque, e incluso por su orografía, la postal te traerá a la mente a la cala de La Concha. diáfano que su playa no es tan buena como la San Sebastián, y en vez de la tierra, si queremos plantar la toalla, lo haremos sobre cantos rodados, lo que, por otro costado, no parece excesivo estorbo para que restaurantes y bares tengan mesitas y tumbonas literalmente al márgen del océano (ojo aún en diciembre).

Por su despliegue, sin decomiso, recuerda más a una brasileña. Corredores, patinadores o ciclistas (además de bañistas), le sacan todo el sustancia este bulevar y a su océano. Si te animas, alquila una bicicleta con velo bleu, desde 1 euro/ día y con bases en 120 puntos de la metrópoli y 32 km de carriles bici. Recorre sus 7 kilómetros. Aquí se mezclan muchos de los grandes hoteles, el sobrecogedor Casino Art déco, villas que producen la peor de las envidias y viviendas de escaso deleite con braseries cutres. Casi llegando a la colina del castillo (donde tienes que subir en ascensor para hacerte con las mejores panorámicas, que mezclan metrópoli, montaña y Mediterráneo de manual), los grandes bloques se convierten en casitas preciosas de un par de alturas. Haz una detención en la Galerie de la Marine, un sitio de exposición de jóvenes creadores para ver qué sigue inspirando a los artistas en esta metrópoli, donde vivió, entre otros, Henri Matisse en 1916.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/niza_y_el_mar_5794_630x.jpg La Promenade des Anglais

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3. HOTEL LE NEGRESCO

Es “el” hotel de la metrópoli. No solo por su posición (en el Promenade des Anglais, con vista plena al mar), sino porque su historia está unida como uña y carne a la de la periodo dorada del turismo de Niza. Por fuera, su cúpula lo dice todo. Rosa, efectista, bulbosa como un merengue y coronada con letras de neón que se distinguen casi desde todo el paseo. Por en el interior son los mármoles, las arañas de miles de patas, las esculturas, las obras de arte y los cuadros con retratos de príncipes pelucones con trajes de periodo los que mandan en los espacios comunes.

Las habitaciones siguen la misma línea: clásicas con muebles macizos de maderas nobles, paredes enteladas en damasco y unas camas mullidas y comodísimas (aunque quizás de dimensión poco apropiado para los visitantes nórdicos). Por nada del mundo hay que perderse tres rincones: la brasserie La Rotonde, donde se sirve el desayuno, que tiene manera de carrusel circense del centuria XVIII entre rococó y kitsch, con caballos de tiovivo y hasta algún autómata; los baños de la planta del lobby, además de estética festivalera; ni la la bóveda céntrico de vidirieras, que en este caso te hará volver al Palace madrileño. Date además un “viaje” en su ascensor de terciopelo rojo y madera, con araña y sillón incluidos. Más que subir dos pisos, será un viaje en el período.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/hotel_negresco_7806_630x.jpg Un hotel con historia

Le Negresco

4. DOS BOUTIQUES ÚNICAS

La papelería Rontani es una de las tiendas más antiguas de la metrópoli. Encontrarás todo tipo de mapas, planos, guías de Niza y la Provenza también de material para artistas: óleos, tarta, guache… Presume de ente único de los proveedores de la Reina de Inglaterra y luce orgullosa su escudo en su fachada evocadora y nostálgica. Nuestra otra consejo, en la misma vía, es Pour vos beaux yeux, seguramente la óptica más especial en la que hayas estado. En el local de lo que fue una antigua camisería restaurado, está especializada en New old stock, es decir gafas antiguas pero jamás usadas. Encontrarás piezas desde 1860 expuestas por décadas, Ray Ban de compilación, Persil, modelos que se han acto míticos en el cine y auténticas joyas que pueden llegar a los 6.000 Euros.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/pour_vos_beaux_yeux_7961_630x.jpg Una óptica muy especial

pour vos beaux yeux

5. DOS PLATOS QUE NO SON LO QUE PARECEN

Creerás que es un crêpe, pero no lo es, es la socca, que tiene la misma manera redonda, pero está hecha al horno (no a la plancha) con harina de garbanzos, aceite de oliva y agua, y condimentada con sal y pimienta. Se toma en toda la Costa Azul, y tiene variantes en Sudamérica. La encontrarás en restaurantes o en puestos en los mercados. Por otro costado cuando leas pizza pissaladière pensarás que se trata de una pizza a las que estás habituado, y el caso es que es es más parecida a nuestras cocas que a la italiana, ya que sustituye al tomate por una capa de cebollas confitadas y pasta de anchoas o sardinas. Ambas son dos de las recetas más típicas de la Provenza, con diáfano poso mediterráneo y con esa influencia sincero italiana, que está regalo en todo aquí.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/socca_5435_630x.jpg La socca es la singularidad culinaria de Niza

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6. UN CAFÉ

Les Causeries de Bandine es una cafetería sin pretensiones, pero muy encantador y hospitalario en la Vieja Niza. Sirven tartas caseras y tienen una grandioso escrito de tés, con sitio de exposición. Son especialmente recomendables sus “fórmulas” de merienda y desayuno. Sí, definitivamente sí, es el paraje para hacer un elevado en la senda.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/les_causeries_de_bandine_7747_630x.jpg Una cafetería sin pretensiones

Les Causeries de Bandine

7. UN DÍA DE PLAYA…. Y MONTAÑA

Para que no haya peleas o, fácilmente, para que no tengas que decidir, en Niza puedes organizar un día de ski por la mañana y un paseo por la tarde por la playa. La estación Isola 2.000 ya en la límite con Italia.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/isola_2000__594_630x.jpg En la límite con Italia, perfecta y nevada escapada

Isola 2.000

8. UN MUSEO

El Matisse. Aunque como hemos dicho, en la metrópoli hay más de 20 museos, si solo hay período de visitar único, ese debe ente el Museo Matisse. En él se exhiben muchas de sus obras, pinturas, esculturas, guaches y diseños, también de objetos personales que evocan la vida del artista en esta área. también el año que viene se cumplen 60 años de la defunción del pintor, con lo que se sucederán distintas actividades y programaciones especiales.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/museo_matisse_1022_630x.jpg El Museo Matisse alberga obras emblemáticas de precio incalculable

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9. UNA EXCURSIÓN A ÉZE

Es un must en la Provenza: visitar una de las villes “perchées”, o lo que es ídem, un aldea colgado. Nos gusta Eze. Porque está próximo (y bien comunicado en bus) y porque es muy sereno. Y además porque se dice que aquí Nietzsche terminó lAsí habló Zarathustrar. No tiene excesivo secreto: entramado medieval, talleres artesanos, tiendas de jabones, las ruinas de la fortaleza medieval y una iglesita barroca. además un hermoso jardín de la Revere y la Gran Cornisa con vistas al océano.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/eze_600_630x.jpg El glamour de la riviera francesa

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10. UNA CENA GOURMET

Si una noche quieres darte el caprichazo, para vivir esa otra fragmento de estar en la Costa Azul, te recomendamos una cena con estrellas. Concretamente, las de Michelin. Nos gusta el restaurante gastronómico de Le Negresco, en el que Jean-Denis Rieubland, con sus dos estrellas Michelin, moderniza la cocina provenzal. Otra opción es hacer una expedición a Menton (un aldea medieval a más o menos media hora) para cenar en Mirazur . En su “casa” el chef Mauro Colagreco (el unico argentino con dos estrellas michelin) hace una cocina de autor muy imaginativa combinando los productos de la arena y su legado culinaria italo argentina. Con el sello de Relais and Chateaux

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201350/mirazur_3944_630x.jpg La cena gourmet con la que acabar un día impecable en Niza

Mirazur

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