Ocho cosas que hacen los mochileros

Hay un instante del viaje a cuestas de tu mochila en la que sientes todo esto de porrazo, como una iluminación, quizá entre resaca y resaca. El residuo de tu viaje serán conversaciones beodas entre literas, intentar desabrochar alguna prenda en una playa mal iluminada por la misma luna que estarán viendo en tu vivienda y que te pone nostálgico, mugre exótica, kebabs que te salvan la vida, peleas a defunción con conexiones a internet racionadas por Satán y una serie de pinchazos y señoras que se duermen en tu hombro en trayectos de más de 10 horas. Es el mejor instante de tu vida porque tú te dices todos las mañanas que es el mejor instante de tu vida. La buena noticia es que si has sido mochilero una vez lo serás siempre. Sólo procura seguir haciendo las mismas cosas cuando vuelvas a vivienda. Las cosas que hace un mochilero:

Ocho cosas que hacen los mochileros

HACE LA MOCHILA

Es lo que define al mochilero. La hace y la deshace. Una mochila puede ente sólo una mochila, un contenedor desprovisto de alma en el que van el tupper, los apuntes, unos ibuprofenos y otras cosas cotidianas a las que jamás miraremos con cariño. Esa es una mochila urbana y spamera en la que sólo nos fijaremos un momento al desenlace de su existencia provechoso, ese instante antes de que rebote en el contenedor. Pero la mochila de un mochilero es otra objeto. Es una prolongación de tu cuerpo que ya no notas, es tu vivienda, el ropero móvil donde se remueve todo lo que tienes en el mundo, como en una receta de ti. Es una resumen de tu ahora, un paraje bien pensado donde sabes que lo que sobra te va a pesar y lo que te carencia es porque no te puede contener, es el región y es el plano.

HACE AMIGOS FUGACES

Mira que el Taj Mahal es grandote y que el Danubio parecía irrealizable de olvidar. Pero la forma en que vas a medir tu viaje al desenlace no va a tener que ver con la orografía ni con las megalómanas obras civiles que salen en las guías. Las etapas de tu odisea mochilera las marcan los tipos que han acto un trocito de camino contigo. San Cristobal de las Casas será siempre para ti ese puñado de noches en que te juntaste con los jalisceños de la guitarra y Jaipur los belgas locos con los que tuviste que dormir en una choza abandonada de las afueras. Y también va a haber un par de conversaciones que te van a cambiar el calceta de vista y que permanecerán en tu cabeza con más densidad que los sillares de cualquiera de esas catedrales que se te mezclan en el memoria.

COME LO MEJOR QUE HA PROBADO EN SU VIDA

Lo mejor que has probado en tu vida lo comes al menos una o dos veces por semana. Es un bocata de marrano asado a las puertas de un estadio de beisbol en Holguín o único de arenques en el puestecillo que hay atrás del Rijksmuseum. Es una compilación de platos chinos que no sabes lo que son y un menú tailandés que te va a tener sudando el picante toda la tarde y que aún así, compensa. Mochilear extiende la frenesí de la amistad a lo que comes.

SE VISTE COMO QUIERE

No es idénticamente como quieres, porque el cifra de mudas limpias en el fondo de tu mochila es finito y el de lavadoras en el Sahara además. Pero al menos no te vas a preocupar de la representación que das en tanto período. Esto no es necesariamente positivo para el ecosistema bello de tu paraje de acogida, pero es un indicativo infalible de lo bien que te lo estás pasando: la largura del short es inversamente proporcional a tu dicha.

DUERME MAL

Hay camas en tu camino capaces de contrarrestar cualquier proporción de cansancio que traigas contigo, infames muelles y gomaespumas y sinfonías de ronquidos de una efectividad germánica en ponerte los ojos como un lechuzo durante media noche. La cama del mochilero es únicamente un gestión molesto, como un aduanero o un estómago burbujeante tras probar único de esos platos locales que saben bailar taconeo. Pero a quién le importa ese masaje inverso de las literas y los sofás del mochilero cuando tienes a tu colocación todos los árboles del mundo para elegir tu descanso.

APRENDE GEOGRAFÍA

lSi hoy es martes, esto es Bélgicar, la frase que retrata el espíritu de algunos viajes organizados tiene su igualdad en los que viajan por libre: lsi tengo esta resaca, ni lo sé ni me importar.

DA TERNURA

El superpoder de que te quieran adoptar a ti y a tu mochila en todas partes no es una cabida par usar a la ligera y sin dar nada a transformación. Cántales algo, por mal que cantes.

CAMBIA EL MUNDO

Juan Bonilla hipotetizaba en su ensayo La Costa del Sol en la era pop que lo que cambió la España de los 60 no fue la pelea política si no la personas que se empezó a reunir en las playas malagueñas para pasárselo bien, sin memorándum en corriente y, desde luego, sin memorándum política. La laxitud de costumbres, los bikinis cortitos y el no pensar en el mañana hacen mejores revoluciones que los mítines y los panfletos. Tú no eres sólo un ámbito de información para los nativos: además eres una surtidor de inspiración. Hay niños, ancianos y todo tipo de personas mirándote con asombro. Esperan que les demuestres que todo es dable. Extiende tu dicha itinerante como una epidemia. Disfruta del camino y haz que se vea, es tu deber.

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Corbis

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