Ocho pistas para recorrer Bretaña en bici este verano

Si te gusta el verde con un calceta salvaje, los acantilados sin pulir y los pueblos del tipo lBella Durmienter ya tienes tres razones para empezar a planear tu evasión a Bretaña. Esa península del noroeste de Francia que sobresale más que ninguna otra y parece estirarse para acariciar la costa británica a pesar de la impetuosidad del Atlántico. Si también te gusta que la brisa te alborote los pensamientos mientras tus piernas se fortalecen entre paisajes de fabuloso hermosura, ya tienes la pretexto perfecta para plantearte recorrer esta territorio en bici.

Ocho pistas para recorrer Bretaña en bici este verano

El deporte es sano, las rutas incontables, los bretones hospitalarios y las posibilidades de que te pille una ola de bochorno muy pocas. La climatología es generosa en Bretaña, ídem que la gastronomía y la historia. Llegar en bici a la cala de Mont-Saint-Michel puede entrar sin problema en el Top Ten de tus experiencias favoritas. Descubre Bretaña h ¡a pedales!

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/monte_saint_michel_4980_630x.jpg No te resistas a Saint-Michel

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1. DELIMITA TU áREA DE ACTUACIÓN

Dependerá del período de que dispongas, de tu estado físico, y sobre todo de la suma de lugares que quieras descubrir. El casco anticuado de la capital, Rennes, es un buen calceta de salida. Luego, la elegancia es sencillo. Puedes recorrer la costa o el interno. O mezclar un poco de todo, algo que te recomendamos encarecidamente si quieres hacerte con toda la esencia de la territorio.

La costa accidentada y inhóspito del norte, además conocida como lla costa de granito rosar abalorio con estampas tan bellas como los atardeceres de colores con el farol de Ploumanach como centinela. Al sur, Carmac te ofrece la posibilidad de observar de próximo único de los asentamientos megalíticos más antiguos del continente. En el interno se suceden los pueblos de postal, los ríos saltarines y los bosques encantados. Plantéate una itinerario por el deleitable canal que une Nantes y Brest y no dejes de visitar el asombroso bosque de Brocelianda si te gustan las leyendas. Conocerás la tumba del brujo Merlín y la surtidor de la eterna juventud.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/faro_de_ploumanach_4848_630x.jpg farol de Ploumanach

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2. HAZTE CON UNA BUENA WISH LIST

Es fundamental que tengas unos cuantos escenarios favoritos en la cabeza antes de empezar a dar pedales. En Bretaña hay tanto que ver y siendo realistas, es probable que no te de período a verlo todo. Te proponemos algunos lugares imprescindibles para que tener en abalorio a la hora de confeccionar tu lista de deseos. Saint-Malo. Es la fotografía que andabas buscando. La gran cala que alberga el precioso aldea amurallado de Saint-Malo, y la tremenda representación de la monasterio de Mont-Saint-Michel emergiendo entre las mareas. La monasterio del centuria VIII delimita la límite con Normandía y también de ente bienes de la humanidad es único de los monumentos más emblemáticos de Francia.

Los pueblos de maravilla son otro ingrediente fundamental . Locronan, de apenas 800 habitantes, con sus tejados de pizarra y sus enredadas calles de adoquines propone un deleitable viaje en el período. Lo mismo que las casas de madera de Le Faou, otro de los pueblos más bellos de Francia. Le Faou, en la cala de Brest, abalorio con 23 medievales protegidas. Es muy sencillo imaginar la Edad Media entre sus calles.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/saint_malo_3929_630x.jpg Saint-Malo

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3. ESCOGE EL ESTILISMO

Montar en bici, aunque te lo tomes con tranquilidad, requiere una sucesión de movimientos que harás mejor y más cómodo con la ropa adecuada. No te lances a llenar tu maleta de tacones y faldas exceptuando que quieras participar en la ya cuarta publicación del festejo de bici Retro de finales de Junio. Entonces podrás desempolvar tu mejor vintage de los años 30 y curiosear entre objetos de segunda mano nbicicletas por supuesto- en sus numerosos mercadillos.

Por lo demás debes saber que Bretaña está cruzada por numerosas Vías Verdes. Grandes líneas acondicionadas para el pedaleo, antiguas líneas férreas o carreteras terciarias, perfectas si te gusta estar en continuo contacto con la calaña. además existen los Itinerarios en bucle, si quieres hacer una expedición en bici tanto más light. Son circuitos de ida y giro, de diferentes distancias y dificultades, pero muchos asequibles para viajar con niños o incluso con adultos con cierta tendencia a la gandulería.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/la_costa_de_granito_rosa_5623_630x.jpg La Costa de Granito Rosa

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4. HAZ HUECO PARA UNA CRÊPE

La gastronomía bretona es contundente y exigentehasí que no planees una gran evasión después de un fantástico comida. Lo más célebre son las crêpes, hechas con trigo sarraceno, galettes si son saladas y llegan con huevo, queso y jamón. Te recomendamos dos lugares para probarlas: la Crêperie au Blé Noir, en Saint-Malo y la Crêperie Ty Ni, en una antigua vivienda de postas, en Châtelaudren.

Pero ya que estás, no dejes de probar la sidra, costumbre celta obliga, las deliciosas ostras de Cancale, el marisco en corriente y el cotriade en característico, un deleitable guiso de pescado, que puedes degustar en Le Fleur de Sel, un coqueto restaurante de Quimper, con estupendas vistas sobre el río. Si recalas en Vannes debes reservar mesa en La Table de Jeanne, romanticón y célebre entre los enamorados locales, pero lo que es más fundamental todavía, muy próximo a la lonja de pescado.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/fleur_de_sel_5990_630x.jpg Coqueto restaurante donde reponer fuerzas

Fleur de Sel

5. PONTE MÍSTICO

Tanto como quieras. Los monasterios, abadías y catedrales son un tesoro tan hondo y regalo que te costará no pensar un momento en el significado de la vida, sobre todo en las cuestas arriba. El centro religioso por excelencia es Treguier, y el claustro de su Catedral una joya. No te pierdas el Museo de la monasterio de Landévennec si quieres entender la hoja de estos centros en la historia.

Entre sus ruinas descubrirás el misterioso mundo de las plantas medicinales de la Alta Edad Media. Si visitas Plougastel, en la cala de Brest, no dejes de probar sus exquisitas fresas y tampoco te pierdas la monasterio de Daoulas, un anticuado monasterio de la orden de San Agustín. En la actualidad existen muchos monasterios en activo y debes saber que según un análisis nuevo, muchos monjes ponen música a los animales que crían y han destapado que las vacas que oyen a Mozart dan más leche. ¡Como para no exaltar las ventajas de la vida contemplativa!

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/treguier_8176_630x.jpg debajo los arcos de la Catedral de Treguier

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6. RESÉRVATE UN BAILE

La música celta impregna y da naturaleza a Bretaña, donde no dejarás de escuchar los cantarines acordes de las biniou, gaitas, y te encontrarás con numerosas badagou, las bandas que tocan la gaita. Dicho esto prepárate para sacar a relucir tu costado más bailongo, la música celta exige interacción, como comprobarás en los muchos festivales que salpican el verano bretón. Si quieres llegar a nivel maestro no te pierdas el festejo Intercelta de Lorient. Cada verano desde 1971, más de 700.000 gente de todos los confines del planeta se dan encuentro en esta encantador metrópoli para exhibir sus habilidades musicales. De Galicia hasta Escocia disfrutarás de lo verde en todo su brillo .

7. SACA LOS PINCELES EN PONT-AVEN

La pequeña metrópoli del estuario del río Aven, debe su paraje en el plano al gran artista Gauguin, encargado de elegirla como paraje de inspiración y centro de estudios para toda una progenie de pintores, desde entonces conocidos como La escuela de Pont Aven. En 1860 comenzó la peregrinación y entre puentes y pasarelas, con el río y sus lánguidas orillas como protagonistas, los colores fueron inmortalizándose en numerosos lienzos que hoy son fragmento de la historia. Muchos los podrás ver en el Museo de la localidad. En cuanto a su herencia, lo encontrarás en las muchas galerías de arte de Pont Aven. Si tú mismo quieres buscar inspiración regálate un imborrable paseo entre la pensión Gloanec, donde se alojaban, hasta el bucólico Bosque del Amor, con ese nombre no puedes fallar.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/pont_aven_9941_630x.jpg Pont-Aven, región Gauguin

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8. PIENSA EN DRAGONES Y MAZMORRAS

Y en fosos que se pierden entre enredaderas, en macizos muros de piedra, en bellas damas y apuestos caballeros presos de un maligno maleficio. Piensa en cuentos medievales y alucina con los castillos bretones. Empieza por Combourg, entre Rennes y Saint-Malo, una localidad largamente asediada por los vikingos. El Castillo se alza imponente sobre la fila del horizonte y sus sólidas torretas redondas todavía levantan suspiros. Siglos después de sus grandes asedios, fue el lar del escritor gabacho Chateaubriand, que gracias a esta cuarto unió para siempre el nombre del Castillo con el Romanticismo. El de Josselin, junto al río Oust, es único de los más emblemáticos y todavía propiedad de una de las familias de más rancio abolengo gabacho; los Rohan.

Y en Rochefort en Terre, único de los pueblos más bellos de Francia, podrás disfrutar de la presencia de un castillo del centuria XII, cernaía del cual se montó todo el conglomerado de parroquias, callejas, iglesias y conventos medievales que hoy completan la visita a este precioso aldea, que como la bella durmiente, progreso con los años extraño en su sueño al correr de los tiempos.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201423/treguier_928_630x.jpg Combourg

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