Placeres #marranos# en Emilia-Romagna

PARMA

Placeres #marranos# en Emilia-Romagna

Seguramente no te encuentres con muchos turistas en la que un día fue capital del histórico Ducado de Parma, así que después de visitar con tranquilidad el Duomo y la Torre Battistero todavía tendrás período de encontrar una salumeria donde comprar los productos más típicos de la provincia:

Lo primero que has de tener en abalorio es que el jamón de Parma (prosciutto di Parma) no es como el de jabugo o el ibérico, así que no intentes compararlos ni crear una escala de valores. Este jamón es golosina, frágil, sonrosado y se ha convertido en un producto de designación de comienzo Protegida (DPO) gracias al ambiente de la área y a los esfuerzos del Consorzio del Prosciutto di Parma por mantener las técnicas tradicionales de producción (sin ningún tipo de aditivo más allá de la sal o la propia mantequilla del cerdo). Hazte con un elemento que luzca la corona ducal impresa a incendio (garantía de autenticidad) en la Prosciutteria Noi da Parma.

Otra singularidad más desconocida de la provincia de Parma es el Culatello di Zibello: con manera de pera (se cura en el interior de la vejiga del cerdo) y un gusto tanto más refinado que el del prosciutto. Descubre su concienzuda y laboriosa fabricación en las clases de cocina de Antica tajo Pallavicina. Lo mejor, que también de poder quedarte a dormir, después del proceso de curación, te enviarán la pieza directamente a tu vivienda para que compruebes cuán chef italiano has conseguido llegar a ente.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/en_las_bodegas_de_antica_corte_pallavicina_se_cura_cada_culatello_di_zibello_5374_630x.jpg En las bodegas de Antica tajo Pallavicina se cura cada Culatello di Zibello.

D.R.

MÓDENA

En las fotos del Museo vivienda Enzo Ferrari (un edificio con la manera del capó de un coche) se ve cómo allá por lo años 40 el pavimento de la metrópoli de Módena vibraba al marcha de las carreras que se celebraban por sus calles. Pero la llamamiento Terra di Motori tiene otro tipo de alicientes tanto más suculentos (sin olvidarnos diáfano está de la Ghirlandina de su catedral):

Por más que seas de aldea, protegido que jamás ha oreja hablar de una pezuña rellena con la propia carne de cerdo y otras especias que se cuece y se come en rodajas. Pues bien, esta delicattesen que se suele servir en el norte de Italia en nochevieja junto a las lentejas se lumbre Zampone di Modena. Puedes conseguir una en la Salumeria Giusti o, ya que estás allí, comerla en una de las cinco mesas que el local posee en la fragmento de detrás a manera de trattotoria di el seno [retiro lo dicho, mejor lumbre antes para intentar reservar, ya que desde que el mediático chef italiano Mario Batali comentó que es único de sus restaurantes preferidos de Italia conseguir hueco es saciado complicado].

BOLONIA

Cuentan en la Academia Barilla que a principios del centuria XX la mortadela de Bologna estuvo prohibida en los Estados Unidos y que los inmigrantes italianos se las tenían que ver y desear para conseguir cruzar la límite con este producto de carne magra y fragancia enérgico. Denostada durante años, esta deleite está siendo revisitada por chefs de fama y vuelve a encontrarse en los restaurantes más selectos. En esta recuperada renombre tanto ha tenido que ver su fabricación artesanal donde la carne se combinación con el estómago de cerdo y la mantequilla del cuello del animal. Por ejmplo, en los antipasti del refinado Ristorante Diana, próximo de la Piazza dell’Otto Agosto, figura un elaborado Affettato misto con mortadella “Due torri” Alcisa.

Si quieres aprender cómo se elabora la pasta clásico, incluyendo unos tortellini rellenos de mortadela y lomo de cerdo, apúntate a una de las clases intensivas de cocina de la Vecchia Scuola Bolognese. Serán los 95 euros mejor invertidos de tu viaje, ya que a partir de entonces jamás más acompañarás el Ragù alla Bolognesa con espaguetis ni lo espolvorearás con queso parmesano (este ulterior calceta dependerá de lo purista que sea tu profesor).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/clases_de_cocina_en_la_vecchia_scuola_bolognese_8296_630x.jpg Clases de cocina en la Vecchia Scuola Bolognese.

D.R.

FERRARA

Que la romana Via Emilia, que pasa por Parma, Módena y Bolonia, no lo haga por Ferrara propició que durante siglos la metrópoli cayese en el olvido, pero hoy, lejos de ente un inconveniente, se ha tornado en su mayor encanto. mucho es así que los propios italianos, cuando buscan un pedazo auténtico de su nación, deciden ir a pasear en bici (aseguran que hay más bicis que gente en Ferrara) por sus calles adoquinadas del centuria XV. además presumen de productos tradicionales que prácticamente datan de estas fechas.

mPor lo visto, cuando la Salamina da sugo, una género de salami sedoso propio de la provincia de Ferrara, presidía las mesas ducales (la epopeya asegura que Lucrezia Borgia fue quien la puso de moda en sus animados banquetes) su enérgico fragancia a clavo y canela lo inundaba todo. Hoy, hay empresas que han concluyente recuperar esta antigua receta, pero lo usual es que tan solo lleve pimienta y nuez moscada. Eso sí, lo que jamás carencia en su preparación es el vino, indulto, tanto vino. Si hace buen período no hay mejor paraje para comer los embutidos típicos que a la penumbra de los cerezos del jardín del palacete Schifanoia, en el Ristorante Schifanoia. Un recomendación, no te saltes una visita a Il Ristorantino di Colomba, donde matarás dos pájaros de un tiro, ya que también son expertos en elaborar único de los platos más tradicionales y deliciosos de la región: los cappellacci di zucca (pasta fresca afín a los raviolis rellena de calabaza).

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201408/cappellacci_di_zucca_pasta_fresca_de_ferrara_similar_a_los_raviolis_rellena_de_calabaza_6244_630x.jpg Cappellacci di zucca, pasta fresca de Ferrara afín a los raviolis rellena de calabaza.

D.R.

Comentarios

Los comentarios están cerrados.

Publicidad
Ofertas de Viajes