Por qué The Grand Budapest Hotel es todos los hoteles del mundo

Ya hemos visto la película (incluso hemos visitado la barbería de Malasaña que, haciendo homenaje a la película, te deja los bigotes como los de los protagonistas del Grand Budapest Hotel). Ahora es período de encontrar esas referencias hoteleras que nos hacen pensar que este hotel, salido del horno mental de Wes Anderson, es un resumen de alojamientos en los que podemos dormir. Aquí va nuestra atrevida quiniela.

Por qué The Grand Budapest Hotel es todos los hoteles del mundo

LA CABRA SOBRE EL TEJADO

¿Es un alce? ¿Un ciervo? Ese ente de cornamenta prominente que se sostiene sobre un risco y observa el hotel desde la lejanía, nos recuerda irremediablemente al Chateau de la Chevre D’Or en Eze, en plena montaña de la Costa Azul. En realidad, el animalillo de la llave dorada es una cabra, dorada además, emblema del hotel de cinco estrellas, pero díganme ustedes que no tiene su calceta budapestiano.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201411/chevre_dor_4622_630x.jpg La cornamenta, que no falte

D.R.

EL AMBIENTE MONTAÑOSO

El nación ficticio de la película, Zubrowka, se presenta a manera de diorama-carta-de-amor dirigido a la Vieja Europa, en el contexto del término del reino Austrohúngaro. Sin decomiso, los impresionantes paisajes de picudas cimas que abrazan el Grand Budapest Hotel nos llevan irremediablemente a otro hotel muy cinematográfico, el Hotel Timberline (en plenas montañas nevadas de Oregon) donde se rodó El Resplador. Si somos fieles a Europa, podríamos relacionarlo con el Hotel Bergwelt, en el Tirol Austriaco y en plenas montañas de Obergurgl.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_2389_630x.jpg Grand Budapest Hotel y The Timberline

D.R.

LA LLEGADA, TODA UNA PRáCTICA

Los huéspedes del Grand Budapest Hotel no pueden tener temor a las alturas ni padecer de claustrofobia: un teleférico se encarga de auparlos a lo elevado de las montañas hasta la mismísima puerta en una mini compartimento. Eso sí, preciosa. En Europa, en lo elevado de la montaña Schafberg en Austria, se encuentra el presumido hotel Schafbergspitze, el despegue hasta el observatorio de la montaña, es decir, hasta el hotel, es toda una práctica . Lo es además en el Rigi Kulm Hotel, en Suiza, donde un tren te lleva a lo elevado de la montaña Rigi desde donde sentirte el rey del mundo observando los Alpes sobre un océano de nubes. Experiencias totales desde el tejado de mundo.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_y_hotel_schafbergspitze_4411_630x.jpg Grand Budapest Hotel y Hotel Schafbergspitze

D.R.

EL SPA

¡Ay! las duchas calientes a manguerazos, ¡ay! los baños templados, ¡ay! las teselas y los azulejos descascarillados y al márgen de la defunción… El Grand Budapest Hotel se demostración en todo su brillo pero además en su máxima decaimiento en la película. Su ‘casa de baños’, se compone de una piscina céntrico bordeada de bañeras individuales y salas donde practicar el manguerazo. En el mismísimo Budapest nos encontramos con el frágil hotel Corinthia, cuyo Royal Spa es ciertamente similitud, con sus techos altos, sus arcos de ámbito calceta y, cómo no, la gran piscina de azul enérgico.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_y_corinthia_2029_630x.jpg Grand Budapest Hotel y Corinthia

D.R.

LA LLAVE, YOU’RE WELCOME

¿Quién imita a quién? Sean MacPherson es el hotelero dueño de dos grandes alojamientos en Nueva York, The Bowery y The Jane. MacPherson admitió a Condé Nast Traveler USA (y al Huffington Post) que Viaje a Darjeeling o los Tenenbaums le inspiraron no sólo para la ornamentación de sus salones sino además para la selección del edificio de The Jane Hotel (parecido a la vivienda hogareño de los Tenenbaums). Una demencia que, observando la recepción de The Jane Hotel, puede que se le haya pegado al mismísimo Wes Anderson del hotelero neoyorquino.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_y_the_jane_hotel_1121_630x.jpg Grand Budapest Hotel y The Jane Hotel

D.R.

FACHADAS REINONAS

Otra objeto no, pero sobrecogedor y grandilocuente, la fachada de The Grand Budapest Hotel lo es un momento. Al instante de observarlo se nos han pasado infinitos nombres que podrían ente inspiración para un hotel como éste de Wes Anderson, entre ellos, Suvretta Hotel en St. Moritz o el Lausanne Palace, con sus decenas de balconcitos rodeados de miles de detalles en cada piedra. Pero hay único que les gana por goleada porque cantidad esos colores tarta a los que nos tiene tan acostumbrados el señor Anderson. Hablamos del Hotel Prince of Wales en Alberta, Canadá, ubicado sobre un brazo que descansa en el estanque Waterton. El exhibición corriente es impresionante y su fachada, budapestiana a más no poder.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_y_prince_of_wales_3504_630x.jpg Grand Budapest Hotel y Prince of Wales

D.R.

INTERIORES GRANDILOCUENTES

Dentro del Grand Budapest Hotel (que realmente se rodó en una antigua factoría en Görlitz, donde se elaboró una maqueta dimensión cuasi-real del hotel) único debería sentirse pequeño, pequeñito, ante unos techos impresionantemente altos y unas escaleras que parece que lleven al ilimitado. Entre las grandes grandilocuencias (y no sentimos la redundancia) podríamos nombrar la de la maravillosa cúpula del Westin Palace de Madrid o las impresionantes paredes rojas, de toque cuasi-eclesiástico, del St. Pancras Reinassance de Londres. Pero sin incertidumbre, un interno respetable de llevar la chapa del Grand Budapest Hotel es el Ciragan Palace Kempinski de Estambul.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201412/grand_budapest_hotel_y_ciragan_palace_6708_630x.jpg Grand Budapest Hotel y Ciragan Palace

D.R.

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