Raúl Lora, un toledano en la cumbre

El alpinista y guía de ToledoRaúl Lora acaba de regresar después de la conquista del Mckinley, legendario pico de 6.194 metros de altitud que está situado en la cordillera de Alaska. Esta montaña no es de las de mayor cota en el mundo, pero es especialmente dificultosa por su inclinación, unos 4.000 metros desde el campamento base hasta la coronocación del pico.

Raúl ha formado fragmento de una excursión compuesta por 12 guías de 12 países de todo el mundo que han tenido como meta el poner en práctica una sucesión de técnicas de viajes en expediciones para constrastar «in situ» todo lo que estaba carta en esta clase de solar y, ulteriormente, llevar esta información al residuo de guías españoles. Raúl ha comentado a ABC sobre esta «excursión» al pico más elevado de Estados Unidos que «la ascensión ha sido muy compleja en lo que concierne al cláusula logístico, ya que no se puede utilizar portadores lo que obliga a a cada único de los alpinistas a llevar todo el equipaje esencial. La conquista de la cima nos ha costado&&&.. jornadas de tanto esfuerzo». Lora continúa señalando que «además, desde el primer día hasta el ulterior hemos estado prácticamente en un glacial, con temperaturas de 30 grados debajo cero que nos ha dificultado sobremanera el preparar la almuerzo, también de pisar la nieve para conseguir agua. Estaba diáfano que estábamos muy próximo del Círculo Polar Ártico».

A sus 36 años, Raúl Lora ha descuidado un mucho apartada su época como alpinista para dedicarse de completo a la enseñanza de sus experiencias en la montaña. Raúl dirige la escuela de Montaña de la Sierra de Gredos con sede en la pequeña localidad abulense de Hoyos del Espino. «El pasado término de semana tuvimos 46 participantes en un curso de aprendizaje para salir a la montaña, unas lecciones en la que me ayudaron seis guías». Raúl sigue impartiendo cursos por toda España, si ir más lejos, el que llevó cuerda como Director de la escuela de educación de Guías de Alta Montaña de Benasque ( Huesca).

Este deportista toledano, que colaloró en su día con la Diputación de Toledo enseñando, con gran entrega, a los jóvenes el complicado y peligroso mundo de la escalada, finalizó su conversación con ABC indicando que «comprendo la fantasía que tienen los jóvenes por ir buscar la alteración y el peligro en la montaña, yo además lo he vivido siendo más joven y sé lo que significa». Pero, añadió, que desde su práctica acumulada «toda la cautela es poca ya que la montaña es a veces muy traicionera si se les buca las cosquillas. Siempre les digo a mis alumnos que la mejor aparato para ir a la montaña es tener una buena educación. lamentación muchísimo la defunción del joven toledano Eduardo del Blanco de hace unos días en Peñalara, una montaña que conozco bien. Fue una desgracia, ya que tuvieron unas condiciones climatólogicas muy adversas que les hizo perderse en su ruta».

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