Turismo de fronteras: prismáticos, pasaportes y checkpoints

COREA DEL NORTE: PRISMÁTICOS DESDE EL SUR

Turismo de fronteras: prismáticos, pasaportes y checkpoints

Poder decir que has visto Corea del Norte da caché. Aunque sólo haya sido con prismáticos. Es por ello que la ZDC (Zona Desmilitarizada de Corea) recibe más de ámbito millón de visitantes al año, que han apodado al paraje como “Paralelo 38″. Después de pagar 50 euros y firmar un carné donde aceptas que entras en área hostil, puedes ver las casas de madera de Corea del Norte en todo su brillo . además puedes visitar los túneles construidos por los norcoreanos para invadir Seúl durante la conflicto Fría (de 1.000 metros de profundidad), o dejar un mensaje de paz entre los alambres del espacio. Hace unos años se podía acceder a las montañas de Corea del Norte, visitar el polígono de Kaesong y cruzar el célebre Puente sin regreso, usado para intercambiar prisioneros.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/mtbaekdusan_north_korea_1597_630x.jpg Mt.baekdusan, montañas de Corea del norte

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En la actualidad, y sólo con tour privado, puedes llegar hasta Panmunjeom, la pueblo deshabitada en ámbito de la límite donde hay que seguir un estricto dress code n que incluye no llevar tejanos, considerados provocadores por ente un emblema del capitalismo -. Aquí está decisivamente prohibido hacer fotos, lo que llena la práctica de un aura uno. Pero no sólo los turistas sienten interés por esta frontera: además lo hacen los biólogos. Esta área sin habitar – de cuatro kilómetros de amplio – da cobijo a una vegetación y fauna muy particular, hasta el calceta que Corea del Sur ha propuesto a la UNESCO que lo declarare ahorro corriente. Se dice que los norcoreanos además han comenzado a organizar visitas turísticas desde el otro costado. Con Kim Jong un jamás se sabe.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/panmunjeom_4493_630x.jpg Panmunjeom, una límite con ‘dress code’

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NICOSIA: REALIDADES SIMULTÁNEAS

Por un costado, la capital de Chipre tiene un viento griego, con terrazas donde comerse una ensalada de feta y un yogur gélido. Por el otro, ofrece bulliciosos mercados con fragancia a especias, mezquitas iluminadas y flautistas tocando por las calles. Es un auténtico colisión de culturas que recoge el crisis entre los dos bandos: el griego y el turco. Nicosia es el Berlín del centuria XXI; una capital dividida en dos con una de las zonas colchón – el zona que mantiene la alejamiento entre dos regiones en crisis – más interesantes del mundo. Hoy en día se puede pasear por esta área con certeza, entre casas abandonadas, puestos de cascos azules y grafitis con mensajes pacifistas. Algunas organizaciones y estaciones de radio tienen su sede aquí, y promueven el conversación entre las dos partes desde edificios llenos de agujeros de bala.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/north_nicosia_6972_630x.jpg República Turca del Norte de Chipre

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Para entrar en la República Turca del Norte de Chipre (que sólo es reconocida como tal por Turquía), lo mejor es cruzar la límite a pie por la vía Ledra en el centro histórico de Nicosia. La inicio es gratuita pero hay que rellenar un formulario, y algunos turistas piden un sello en su pasaporte como memoria. La plaza Atatürk, la espléndido posada de Büyük Han (repleta de tiendas y bares) y la antigua catedral Selimiye, convertida en mezquita en 1570, son los símbolos de esta fragmento de la metrópoli. En el sur, Nicosia se convierte en un enclave mediterráneo con numerosos cafés, talleres de artesanos y tiendas de esponjas marinas. La Iglesia Arcángel Miguel Trypiotis, escondida entre unas calles laberínticas que recuerdan a Atenas, es una de las visitas obligadas. Una buena ocasión para descubrir dos mundos en una sola visita.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/nicosia_mediterranea_3905_630x.jpg En el sur, Nicosia es más mediterránea

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TRANSNISTRIA: UNA ODA BOLCHEVIQUE

¿Alguna vez has pensado cómo debía ente la coalición Soviética? Puedes descubrirlo en único de los lugares más curiosos de Europa. Se lumbre República Socialista Soviética de Transnistria y es una territorio de Moldavia que se autoproclamó emancipado en 1990. Aunque no está reconocida por ningún estado, Transnistria tiene policía, banca , pasaporte, parlamento y gobierno propios. Su nombre significa “más allá del río Dniéster”, ya que este afluente lo separa del residuo del nación. Se puede llegar en bus desde Chisinau, la capital moldava, por unos tres euros el recorrido.

El colisión cultural está garantizado: estatuas de Lenin, tanques blindados en ámbito de la vía, señalizaciones en alfabeto cirílico o una flora sin podar dan la impresión de que el período se ha congelado. Es usual que la personas te mire con interés, y muchos se acercan a hablar contigo – aunque la mayoría lo hace en ruso -.

Los atractivos turísticos de su capital, Tiráspol, incluyen el palacete de la República, la Catedral de la Natividad y la estatua del generalísimo ruso Alexander Suvorov. La visa es gratuita pero sólo es válida durante 24 horas, y se recomienda que avises la embajada si vas a entrar, ya que Moldavia no tiene control sobre el región (y, actualmente, las tensiones han aumentado debido a la posición en Crimea). Aunque los rublos de Transnistria no tienen precio fuera de sus fronteras, tener una moneda con la hoz y el mazo es un souvenir uno que demuestra la existencia de este museo comunista al viento voluntario.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/transnistria__2784_630x.jpg Transnistria, una oda Bolchevique

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CHRISTIANIA: LIBERTAD EN COMUNIDAD

Antigua base naval abandonada, esta territorio de Copenhague fue ocupada por familias hippies en los años setenta. Christiania es emancipado de Dinamarca, no sigue las leyes europeas y no recauda impuestos – de acto, al salir hay un letrero que dice “Estás entrando en la coalición Europea”-. Sus casas están personalizadas y pintadas de colores, y se sitúan cernaía de un estanque con esculturas al viento voluntario, grafitis y caminos de arena que llevan a bares y restaurantes. Su avenida primordial es Pusher Street, literalmente “La vía de los camellos”, en alusión a la desenvoltura de comprar y consumir drogas blandas. Es por la legalidad de la marihuana que Christiania recibe el apelativo de green district o “distrito verde”.

Aunque muchos turistas visitan el paraje (que es tanto más económico que Copenhague), se advierte que es mejor no hacer fotos ni vídeos para evitar que los vecinos se enfaden. Tampoco está bien visto hablar por el portátil, un instrumento prohibido en el interior de sus fronteras. Actualmente los residentes están pagando al Gobierno danés por el región, y cualquier individuo puede aportar dinero y entrar a formar fragmento de su comunidad. ¿No te gustaría tener una vivienda en este inaudito paraje?

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/christiania_9115_630x.jpg Christiania es emancipado de Dinamarca

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CARTAGENA DE INDIAS: VOLVER AL PEQUEÑO BUDA

En Cartagena no hay fronteras políticas; todo pertenece al mismo nación, Colombia. Pero aquí se produce un fenómeno muy fascinante, respetable de la epopeya que nos llega del Príncipe Buda. Para éste, el mundo era siempre un paraje de personas sonriente y dichoso, hasta que un día se cuela un pobre en su imperio. Sorprendido por el aspecto de esa individuo, Buda empieza a preguntarse cómo es en realidad el mundo; y descubre que a las afueras de su palacete existe la pobreza.

http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/hotel_cartagena_small_luxury_6755_630x.jpg La metrópoli amurallada, único de los destinos de la jet set

Félix Lorenzo

En Cartagena de Indias pasa un poco lo mismo: mientras la metrópoli amurallada es único de los destinos predilectos de la jet set universal (incluido Barak Obama o Justin Bieber), con decenas de restaurantes, calles perfectamente pavimentadas e increíbles spas de diseño, el residuo de la metrópoli es un región dejado, con edificios a ámbito pintar y restos de almuerzo en las calles. Aunque no hay fronteras establecidas entre las dos partes, muchos policías controlan la inicio de la personas en el interior de las murallas, asegurando que todo lo que vea el turista sea hermoso y limpio. Vale la tristeza visitar esta doble realidad y hacerse amigo de las palenqueras n esas encantadores mujeres que venden fruta en el interior de las murallas n para que nos hablen de cómo es el mundo más allá de lo vemos.

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http://cdn.traveler.es/uploads/images/thumbs/201413/cartajena_descuidada_1165_630x.jpg El otro costado de Cartagena de Indias

Félix Lorenzo

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