Turismo en la Antártida: el valor del destino más remoto

En el decenio de los 80, no llegaban a 2.000 los turistas que llegaban a la Antártida. Eran muy pocos los que se lanzaban a la peripecia de pasar varios días navegando en aguas heladas en ámbito de inmensos bloques de iceberg y un silencio total. Pero con el marcha del período, el cifra de aventureros fue creciendo. En la período 2012-2013, la Antártida recibió 34.316 pasajeros según cifras de la Asociación universal de Operadores Turísticos (IAATO por sus siglas en inglés). Y para la período 2013-2014 que se inició en noviembre y culminará en marzo, se estima que casi 40.000 gente lleguen al continente blanco. No desbancará, sin decomiso, el récord de 45.213 turistas del etapa 2007-2008.

Los 52 pasajeros del barco ruso Akademik Shokalskiy que tuvieron que ente rescatados el pasado 2 de enero por un helicóptero de un rompehielos chino tras estar atrapados desde el 24 de diciembre entre hielos antárticos habían escogido la peripecia. Y se encontraron con su faz inesperado. Gracias a ese accidente, el foco informativo ha vuelto a ponerse sobre una realidad creciente en la Antártida. Todos estos viajeros, entre los que además había científicos, partieron de Nueva Zelanda el 28 de noviembre. Sin decomiso, la mayoría de los que van a la Antártida lo hacen desde el puerto de Ushuaia, la metrópoli más austral de Argentina. «Entre el 95 y el 98% de los pasajeros antárticos mundiales pasan por lo menos una vez por este puerto. La mayoría son estadounidenses y europeos, principalmente ingleses y alemanes», explica Guadalupe Ocampo, jefa de la despacho Antártica, ubicada en el puerto.

Rescatados de los hielos en el helicóptero del «Dragón de Nieve»Los viajes al continente blanco suelen durar desde 10 días hasta más de tres semanas, incluyendo la Península Antártica, Islas Subantárticas -como las Georgias, Sandwich y Orcadas del Sur- y hasta una itinerario de semi-circunnavegación que finaliza en Oceanía. «En Ushuaia, se pueden comprar pasajes de ulterior instante por 4.000 dólares para un viaje tradicional de 10 días.En el caso de partir desde Sudáfrica, las agencias ofrecen todas las comodidades. La acompañamiento «White Desert», en metrópoli del cuerda, promete un esplender inspirado «en la vieja opulencia de los safaris africanos», con tiendas con duchas de agua cálido, camas de matrimonio y chapuzón individual. La chef Jenna Viney, «una de las mejores de metrópoli del Cabo», según la empresa, sirve un desayuno inglés lleno por las mañanas, y al caer la tarde, los exploradores pueden relajarse con una copa de vino. El viaje incluye traslado en avión desde metrópoli del cuerda hasta el campamento de Wichaway, visita a una colonia de pingüinos emperador y escalada a las montañas Wolhthat, también de diversas actividades; todo por 38.400 euros.

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