Una joven con cáncer escribe una emotiva carta: «Mi sonrisa sigue brillando»

Magalí Di Lullo, con sólo 20 años, ha preciado compartir algo que ha aprendido a pesar de su juventud. A la fuerza, por culpa de un cáncer que le hizo alejarse de un novio, perder clases en la universidad y no poder disfrutar del período voluntario con sus amigas, como cualquier individuo de su edad. «¿Hace carencia que enfermemos para valorar lo que tenemos?», se pregunta.

La argentina, que envió una escrito al cotidiano «Clarín» para hacerlo público, abalorio que su historia comenzó en julio de 2013, con unos preocupantes síntomas: dolor de tórax y sangre al toser. «No quería ir a la vigilante del hospital porque aún tenía exámenes finales por rendir. ¡Siempre fui tan estricta con mis estudios! también, no pensaba perderme mis clases de danza jazz y el nacimiento de mi primera sobrina». Sin decomiso, sus padres no se andaron con remilgos y la llevaron al hospital. Tras varias semanas de estudio, llegó el resultado: tenía un tumor en los pulmones.

«Cuando entendimos (mi núcleo hogareño y yo) a lo que nos enfrentábamos, decidimos armar un conjunto . Para ganar necesitábamos estar juntos y fuertes. No tardaron en alistarse a el ejército el residuo de la familia y amigos», escribe Di Lullo.

Según abalorio, «los tres primeros ciclos de quimioterapia fueron durísimos, casi insoportables». «Perdí varios kilos, un novio que no supo acompañarme, un cuatrimestre de capacidad, un viaje proyectado con amigas y además mi cabello largo hasta la cintura. Pero mucho sacrificio tuvo sus frutos: la tomografía de control mostró una remisión incompleto de la enfermedad».

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