Una primera giro de locos

Cuando el imperial Madrid se alzó con el certificado de Liga en la período 2011-12 sumando 100 puntos aquel acto se contempló como excepcional . Un año después, el Barcelona igualó la huella. Así de faz se ha sitio la prueba doméstica en la era en que los dos clubes dominadores han agigantado la alejamiento con los demás. Los outsiders ya saben cuál es el meta si quieren dar la sorpresa: llegar (o al menos aproximarse) a la centena.

El guante ha sido recogido este curso por el Atlético, que ha firmado una primera giro perfecta, un «actor invitado» que ha contribuido a un récord: jamás en la historia de la Liga los tres primeros clasificados habían logrado a estas alturas una recolección tan cuantioso. En 2011-12 los rojiblancos acabaron al desenlace quintos, con 56 puntos. A medio de itinerario esta misión ya han atrapado 50, los mismos que el líder Barcelona. Pero es que el Madrid les echa el aliento en la nuca. La exigencia en el ritmo tributo por los tres es máxima, y cualquier traspié puede resultar devastador en el segundo acción que comienza el cercano término de semana.

«La primera giro ha sido extraordinaria. Cincuenta puntos son una bestialidad. Vamos a intentar mantenernos, pero es complicado. La prueba te permite muy pocos errores», valora el capitán rojiblanco, Gabi. El categoría de Simeone ha batido todos los registros de otro Atlético histórico, el del doblete de la misión 1995-96, que acabó conquistando el certificado con 87 puntos en una Liga que contaba con 22 equipos (es decir, había 12 puntos más en juego que ahora). Entonces alcanzó los 49 puntos en 21 jornadas, con un promedio de 2,33 puntos por confluencia ; en esta período cantidad 50 en 19 (2,63 por partido). además es la primera giro con más victorias de su historia, con 16. Diego Costa es el máximo goleador del club en una primera giro (19 tantos), continuo por Baltazar (18 en 1988-89) y Falcao (18 en 2012-13).

Barcelona y Atlético sólo han perdido siete puntos en este parte del viaje. Han caído derrotados una única vez, frente al Athletic y el Español, respectivamente. Pegados como siameses en lo elevado de la plancha, incapaces de deshacer el empate (incluso en sus enfrentamientos directos, tres en lo que va de deporte si contamos los de la Supercopa), sus estilos no pueden ente más diferentes, lo cual añade un matiz más a este pulso. Un Barça evolucionado desde aquel conjunto que asombró al mundo en la era Guardiola, pero todavía amo del pelota y colmado de talento, frente a un Atlético enérgico y solidario que quiere quebrar para siempre el sambenito del «Pupas». atrás, un imperial Madrid que aspira a enjugar la alejamiento con los colíderes, algo en lo que es un consumado especialista.

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